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13 de febrero de 2015

De lo que me ha enseñado mi currículum sonoro


Corría el año 2002. O 2003. Veintipocos. Me encerré en un estudio de radio y me dispuse a grabar lo que llamé "Mi currículum sonoro". Una recopilación de mis años de radio que debía servir como carta de presentación para encontrar un nuevo empleo. Ese currículum no cumplió este objetivo pero lo que por aquel entonces ignoraba es que hoy, más de 10 años después, en el Día Mundial de la Radio, volver a recuperar mi currículum sonoro me enseñaría a entender por qué por aquel entonces no funcionó.

Recopilé 5 ó 6 cintas de cassette al tuntún de distintos programas de radio en los que había colaborado mientras estudiaba periodismo, pedí permiso para entrar en el estudio de grabación después de garabatear algunas líneas para locutar y me dispuse a crear mi currículum sonoro. "¿Qué mejor forma para mostrar lo que era capaz de hacer en la radio que contándolo yo misma en formato sonoro?" -pensé- "¿Cómo no se me había ocurrido antes?". Cuando lo tuve listo hice un listado de emisoras de radio donde entregarlo. Ahora no recuerdo cuál era la lista completa pero sí que recuerdo que estaban por ejemplo la Cadena SER, RNE y la ya desaparecida COM Ràdio. Decidí ir personalmente a cada una de las emisoras de radio, en la recepción pedía por el "director de programas" y le entregaba a la persona que me recibía en la entrada un sobre que contenía un CD.

Y esperé. Durante un tiempo pensaba cada día "¿lo habrán oído?" "¿qué les habrá parecido?" "¿llamarán...?". Y no, no llamó nadie, y cuando ya dejé de pensar en ello mi vida profesional me encaminó hacia otro lugar bien distinto.

Esta mañana, sacando el polvo de la estantería de los CD's y pensando en deshacerme ya de ellos, he tenido la certeza de que nadie lo oyó. ¡Qué ilusa fui! Dejar un sobre en recepción y pensar que alguien podría dedicar unos segundos a escucharlo. Creo incluso que la persona de recepción, al no tener un nombre a quien entregarlo optó por deshacerse de ese bulto molesto. Y es que antes era más complicado dar con los nombres de los receptores adecuados: No existía Linkedin, ni Twitter. Y las webs de las radios aún dejaban mucho que desear. ¿Que hubiera hecho si tuviera los medios que tenemos hoy? Pues subir mi currículum sonoro a mi blog, compartirlo en redes sociales y contactar de forma más personalizada con los responsables de programas. Aunque también es cierto que si por aquel entonces las posibilidades laborales en los medios eran ínfimas ahora lo son aún más.

Hoy, me permito cerrar este Día Mundial de la Radio haciendo lo que no pude hacer en aquel momento, compartiendo el archivo sonoro en mi blog pero con un fin distinto. A modo de homenaje de este medio que han matado más de mil veces pero aún sigue vivo, reinventándose; que tanta compañía hace a los que la escuchan y tanta unión y compañerismo infunde a los que la hacen. Fui una privilegiada de trabajar en él, ahora lo sé.

Escucha aquí "Mi Currículum Sonoro" (la mayor parte está locutado en catalán).

15 de enero de 2012

Evaluación continua


Primer día de la clase práctica de redacción periodística en catalán en la Facultad de Ciencias de la Comunicación. La profesora nos propuso un reto que nos entusiasmó: "En esta asignatura no tendréis examen".  La evaluación consistía en hacer una prueba de locución el primer día e ir haciendo prácticas durante el resto del curso. Una evaluación continua que tenía como objetivo valorar la evolución de lo que habíamos logrado aprender durante ese período de tiempo.

Ese método de evaluación motivó que prestáramos atención a sus explicaciones durante las clases teóricas y prácticas. Nos grababa, nos escuchaba, nos preguntaba nuestra opinión y posteriormente nos daba consejos para mejorar que en muchas ocasiones iban más allá de la redacción y la locución en catalán. Nos enseñaba a respirar, a relajarnos y nos daba espacio para reflexionar sobre lo que más nos gustaba de la vida.

Ella se ponía en el lugar de cada uno de nosotros. Intentaba entender el sentir de nuestra generación. Y disfrutaba. Entre otras muchas cosas, me enseñó que las cosas más importantes, como los pensamientos y las ideas, han de cocerse a fuego lento. La precipitación que muchas veces nos atrapa como periodistas debía usarse sólo cuando era indispensable.

A todos nos encantaba la profesora; nunca faltábamos a sus clases. Pero el último día algunos cambiaron de opinión.

Llegó la hora de las notas. ¡Qué buena noticia! Estábamos todos aprobados. Primero habló ella. Nos dijo que estaba muy satisfecha con la evolución de todos nosotros, que habíamos progresado en muchos sentidos durante esos meses. Esta evaluación había sido un "experimento" para ella y le había reforzado en la idea que intentar otros métodos de evaluación podía ser beneficioso. Pero para un grupo de personas no era suficiente ya que no tenían la nota que creían merecerse. ¿Cómo discutir las notas si desde el principio habíamos confiado en su criterio y habíamos aceptado su trato?

Cuántas veces nos habíamos quejado de lo "injusto" y poco efectivo que resultaba el sistema de "escucho lo que puedo el rollo en clase, tomo apuntes, leo algo, lo mínimo posible, empollo el último día y me lo juego todo a una carta". En aquel momento tuvimos la oportunidad de darnos cuenta todos de que podíamos hacerlo diferente aunque eso nos hiciera renunciar a un excelente en un papel. Algunos olvidaron que el camino valió la pena, que era cierto, habíamos aprendido y éramos plenamente conscientes de ello. Y esos algunos hicieron que el resto dudáramos.

Las quejas vertidas en clase ese último día la dejaron abatida. Creía haber logrado el éxito con su experimento de aprendizaje contínuo. Pero no fue así, salió cabizbaja por la puerta mientras mascullaba un "me habéis defraudado". Cuando por encima de todo nos habíamos defraudado un poco a nosotros mismos, a nuestra palabrería de cambio de sistema que finalmente no supimos poner en práctica. O quizá éramos demasiado jóvenes para darnos cuenta que la vida no es llegar rápido a conseguir ser el mejor, sino disfrutar de los pequeños pasos que se van dando en el camino, día a día, que te permiten mirar atrás y decir: sí, valió la pena. Estoy segura que cuando salió por la puerta pensó que algún día finalmente todos los que estábamos allí lo lograríamos entender.

20 de julio de 2011

El chiringuito de la especialización

Foto de Daquella manera

Los periodistas dicen a su audiencia que le ofrece la información estructurada en secciones y áreas diferenciadas para que sepa dónde ir a buscar la información que más le interesa: a ti, que eres sensible con el medio ambiente, te programo un espacio de 20 minutos a las 7 de la tarde dedicado íntegramente a este tema. Y a ti, que te encanta la moda, te ofrezco un canal 24 horas. Además, en el periódico en papel tienes toda la información ordenada en distintas áreas, que siempre son las mismas, y que te puedes saltar si, por ejemplo, no te interesan los Deportes.

En realidad, a los periodistas nos ha ido muy bien separar en secciones para organizar las redacciones. También para llenar espacios radiofónicos y televisivos sin necesidad de pensar cada día cosas distintas para ofrecer a la audiencia. Pero, principalmente, veo 3 obstáculos que dificultan la difusión de la información especializada sobre los temas de la ciencia o el medio ambiente, derivados de este tipo de organización:

- Temas buenos que nunca llegan a portada y por tanto, no son leídos por una importante masa crítica. En salud, por ejemplo, si tenemos un tema muy bueno es muy difícil que salga en portada (a no ser que se trate de una alerta o un escándolo) y por tanto, casi siempre está relegado a su espacio segmentado y especializado.

- Temáticas de primera y segunda clase. Ciencia y medio ambiente suelen estar relegados a microespacios en televisión o formar parte de macrosecciones cajón de sastre en los periódicos en papel (Sociedad, Tendencias, Cosas de la Vida...).

- Temas transversales que no encajan en ningún lugar y que por este motivo, pueden ser descartados. Y es que cada vez resulta más difícil catalogar informaciones que pueden tener un pie en política y otro en salud.

Por eso, cuando una información especializada "conquista" un espacio considerado generalista o generalmente ocupado por otro tipo de informaciones, se consigue un gran hito, porque puedes llegar no sólo a los convencidos. Por este motivo, organizaciones que emiten información sobre áreas que no son consideradas prioritarias en los medios de comunicación convencionales, se esfuerzan en llegar a espacios tradicionalmente ocupados por otro tipo de información. Pero lo cierto es que la mayoría de veces son ignoradas y sólo lo consiguen cuando van ligadas a un escándalo.

Aún así, ahora los medios sociales permiten a organizaciones que emiten información muy concreta, interactuar y comunicarse con sus stakeholders, y precisamente a través de éstos, conseguir llegar allí donde los medios de comunicación de masas les cerraron el paso y así romper, de vez en cuando, con el chiringuito de la especialización.

17 de marzo de 2011

El poder evocador del sonido

Foto de JP Corrêa Carvalho

En el silencio y la tranquilidad de la noche acabo de escuchar el archivo de audio grabado en las profundidades marinas del terremoto de Japón. He visto multitud de imágenes del fenómeno que me han estremecido pero con este audio he sentido algo único, distinto. Immediatamente han venido a mi mente imágenes del intenso azul oscuro, enfundada en un traje de buzo y sintiendo con todos los poros de mi piel el vibrar intenso del agua.

En la inauguración de la pasada edición del Festival Internacional del Medio Ambiente (FICMA) en Barcelona vi el documental The Cove, una producción de gran espectacularidad visual que denuncia las matanzas sistemáticas de delfines en Japón y la vida en cautividad de estos animales. La película contiene imágenes muy fuertes e impactantes, aguas teñidas de rojo, delfines agonizantes que te dejan de piedra en la butaca. Una amiga no lo soportó, se tapó los ojos, pero de poco le sirvió porque hubo un momento del film en el que reprodujeron el sonido que habían grabado bajo el mar cuando se producía la matanza y sentimos un escalofrío que recorrió todo nuestro cuerpo. Ese audio nítido se apoderó de la sala y dio varias vueltas en nuestra mente. Terror, desamparo, socorro, resignación...todo estaba ahí, en esos sonidos tan extraños y a la vez tan evocadores de sentimientos y situaciones bien conocidas.

Estas dos experiencias me han hecho recordar mis años de radio y su poder mágico y evocador. "La radio genera la imagen hablada del mundo" he leído en esta lección de la doctora en comunicación Emma Rodero. En este mismo texto, se destaca la capacidad de este medio para crear imágenes en la mente de los oyentes y lo poco explotado que aún sigue estando. Creían algunos que el vídeo la mataría, pero la radio sigue muy viva. A través de las ondas sonoras o por Internet, su presente y futuro está asegurado. La inmediatez, la proximidad, la compañía que proporciona son insustituibles. Y si la radio evoca en el oyente imágenes, crear radio es hacer el camino inverso. Evocar imágenes para luego crear sonido, y como si de un investigador privado se tratara, buscar en hemerotecas y en el mundo que nos rodea, ruidos, música y efectos que nos lleven a esas imágenes.

Por desgracia, se hace poca radio que suponga producciones más pensadas y trabajadas. También es cierto que los podcasts abren la posibilidad para que cualquier persona se atreva a jugar con los sonidos. Por eso estoy segura que iremos viendo proyectos muy interesantes.

Si una imagen vale más que mil palabras y un sonido vale más que mil imágenes, ¿cuántas palabras vale un sonido?

20 de enero de 2011

Sol@s ante los medios

No conozco a nadie que después de su primera experiencia en un medio de comunicación haya quedado satisfecho del resultado. Cuando se trata de la radio en directo dicen que siempre se les han quedado un montón de cosas por contar, sienten que no se han explicado suficiente y que lo más importante quedó en el tintero. En televisión, focos, gente y cámaras entorpecen enormemente su concentración. Y cuando se trata de la prensa, muchas de las pegas suelen centrarse en el titular: ¿por qué han destacado esto a lo que yo no doy ni la más mínima importancia?

Es probable que después de una experiencia no satisfactoria en los medios, no vuelvan a repetir. Una pena. Porque hay personas con historias y conocimientos interesantísimos que no están saliendo a la luz pública.


Dejando de lado las malas prácticas periodísticas, para un experto, podemos hablar de un científico, lo más importante, de entrada, es superar el miedo de la primera vez y pedir consejo a algún conocido que sea periodista. Hay muchos cursos de formación para portavoces pero no todas las personas se lo pueden permitir o tienen la posibilidad de asistir a uno.


Es importante saber que, después de esta primera experiencia, el científico en cuestión sentirá cierta sensación de frustración. En los medios de comunicación generales, muchas veces el rigor está reñido con la noticia y para que esto finalmente no ocurra y ambos conceptos se acaben encontrando, es importante que el experto renuncie a partes del discurso susceptibles de no ser entendidas o malinterpretadas. Mejor hacerlo antes de la intervención que dejarlo a la improvisación del momento.


Estar a la defensiva tampoco es una buena estrategia, adoptar la actitud de un docente de educación secundaria es una imagen que puede ayudar. Y sobre todo: No es necesario soltarlo todo en una única “clase”, si sale bien, habrá otras veces seguro.

Es tremendamente positivo charlar antes con el periodista. Siempre lo agradecerá y servirá para romper el hielo y sentar las bases de la entrevista. Creedme, el feeling que hay antes de salir en antena, por ejemplo en el caso de la radio, luego se palpa en las ondas sonoras. Contarle algo al periodista antes del directo que le llame la atención. Una anécdota curiosa. Le dará pie a que introduzca el tema de forma original.

Preguntar quién estará en la entrevista y en qué condiciones se hará (grabada, en directo, con intervenciones) también es de gran ayuda para enfocar y preparar el tema.


Ahora, los medios sociales nos permiten contactar con centenares de periodistas. Te animo, si eres el experto científico o alguien que piensa que puede aportar algo interesante a la opinión pública, a que empieces a conversar con nosotr@s (periodistas) en Twitter. Encontrarás claves para formarte y planificar tus intervenciones. Tener un blog es fantástico para plasmar las ideas, resumirlas y ver cómo reacciona la gente. Es un buen entrenamiento para organizar y sintetizar tu discurso.
Así que... ¿a qué esperas para que oigamos tu voz?
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Basada en una obra en micolumpio.blogspot.com.