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13 de junio de 2017

La difuminación de las fronteras en comunicación

Alguien dijo una vez que no había que poner puertas al campo pero...
Parece increíble que después de tantos años sigamos hablando de crisis en el periodismo. Aún así todo este tiempo no ha pasado en balde: Tenemos claro que lo que está en crisis es un modelo de periodismo, el que afecta a los medios tradicionales y de forma más específica a la prensa escrita. En el ojo del huracán de esta transformación tenemos la digitalización que sigue haciendo de las suyas, dándole vueltas a todo y dejándolo casi todo patas arriba.

Mientras recorremos este camino hay algo que está cambiando y mucho, y es la difuminación de fronteras y la hibridación. Existe una mezcla entre información y publicidad, verdad o mentira, opinión con fundamento o habladuría. Se hacen falsos documentales y otros documentales se editan utilizando recursos que se solían utilizar en ficción. En medio de esta niebla el que gana la partida es aquel que consigue captar la atención del público y lanzar mensajes nítidos y bien definidos que resulten creíbles y que a la vez impacten emocionalmente a las audiencias. El periodismo se concibe como un producto de marketing para lograr sobrevivir económicamente y por otro lado el sector del marketing y la publicidad está lleno de profesionales periodistas que, buscando una nueva oportunidad laboral, acaban produciendo y escribiendo historias para spots que se empaquetan y se presentan como minidocumentales y cortometrajes.

Mientras se trabaja por encontrar nuevas maneras de contar historias reales que valgan la pena, nos encontramos en pleno proceso de mestizaje.

Una decena atrás el contenido publicitario y el contenido periodístico estaban bastante bien delimitados en los medios de comunicación. Si bien es cierto que desde las relaciones públicas se podía influenciar en lo que los periodistas llevaban a noticia, había un sistema conocido por todos que justificaba que la información periodística fuera tal. Del mismo modo, la profesión periodística se construyó en base a unos postulados popularmente conocidos, uno de ellos, quizá el más relevante, es la obligatoriedad de contrastar la información. Esto hacía que, por lo general, existieran unas reglas del juego claras que permitían denunciar en caso que no se cumplieran. Hoy todo esto se está volviendo muy complejo, sobre todo para las personas que no trabajan en el sector de la comunicación.

Los medios más conocidos, desesperados por tocar con los dedos la rentabilidad de antaño ya se permiten la licencia de publicar contenido de origen publicitario sin indicar que lo es. Los nuevos medios digitales están luchando duro para hacerse un hueco en la rutina diaria de un nuevo usuario más joven que consulta la información desde sus teléfonos móviles, lo que les obliga a competir con mensajería instantánea o redes sociales. Y luego tenemos a los blogs, unos clásicos ya, algunos han conseguido enorme influencia. Ahí cada blogger pone sus propias reglas del juego y eso aporta una grandísima complejidad al asunto. ¿Estará ese blogger pagado por alguna marca? ¿Cómo podemos saber que lo que cuenta es cierto?

Al fin nos encontramos con las personas, esas a quienes a veces los periodistas ponemos cara. Esas personas que cada vez consultan más información en Internet, una información cada vez más sesgada debido a que los algoritmos nos suelen mostrar aquello que más "nos gusta". Es ahí donde el periodismo se hace marketing y busca sus nichos de mercado para conseguir audiencias fidelizadas que proporcionen engagement. Pero, como medios, como periodistas, como bloggers, ¿cuál es el nivel de honestidad que tenemos con ellas? ¿No estaremos dejando de lado la capacidad de revelar nuevas realidades a las personas, de sorprender, de acercar posturas? ¿De ponernos a un lado para que sean las historias las que hablen? ¿No estaremos contribuyendo de esta forma a los cada vez más altos niveles de sectarismo e intolerancia que hay en nuestra sociedad?

18 de junio de 2013

Trabajo colaborativo en un mundo de depredación

Cazador cazado
Internet, y especialmente las herramientas 2.0, es un entorno diseñado para realizar el trabajo colaborativo. Tenemos infinidad de recursos ¡gratutitos! a nuestro alcance pero... ¿hay alguno al que le hayamos sacado provecho? En un momento determinado nos dio la fiebre de usarlo todo para hacer un montón de cosas súper chulas pero... ¿alguna prosperó? ¿Os habéis hastiado -como me ocurre a veces a mi- de compartir, comentar, escribir para que finalmente quede en pantalla perdida?

Al fin y al cabo, vivimos en un mundo en el que la depredación, como dice Joseba Achotegui en este artículo está a la orden del día: "Esta perspectiva darwinista, centrada en la competición, tiende a ver enemigos por todas partes: bacterias, virus... Cuando no es así". La naturaleza nos enseña que es mucho más rica en relaciones, pero se han empeñado en hacernos creer que esta perspectiva es la única que funciona para conseguir resultados. Podríamos dedicar horas a clasificar los distintos puestos de responsabilidad que pueden existir, por ejemplo, en cualquier organización jerárquica, pero la misma jerarquía es, en esencia:

El cazador y la presa
Quien decide y quien ejecuta
Quien se cuelga medallas y quien trabaja en la sombra
Quien esconde información y la usa solo para sus propios intereres y quien la comparte
Quien nunca comete errores y quien paga siempre los platos rotos

¿Os sorprende que con este sistema basado en la ley del más fuerte estemos sumergidos en una crisis? A mi no. En unos meses quizá nos digan que hemos salido de la crisis, que España se empieza a recuperar, ¿pero acaso será cierto? Permitidme una pequeña concesión, emplearé un tono agorero: Con todo, llegará un día en el que este sistema depredador consumirá todos los recursos del Planeta y nos encontraremos en una encrucijada: "O cambias o te cambio", nos dirá nuestra querida casa. Y entonces quizá será el momento de echar mano del sistema de trabajo colaborativo y de nuevas formas de organización social más sostenibles. Mientras tanto, algunos brindan con el último vino del festín.


13 de octubre de 2012

No me gusta cómo funciona este mundo

¿Paz y Pablo conseguirán disminuir la desigualdad de este mundo?  Foto de Miguel Rebollo

No, no me gusta cómo funciona hoy este mundo. Pero tampoco me gustaban muchas cosas del mundo que había antes de esta crisis. Cuando era pequeña a veces me visualizaba en una sala repleta de personas adultas, todas muy serias y trajeadas. Atravesaba un pasillo, todos miraban al frente mientras avanzaba, hasta que me colocaba delante de todas ellas y les decía:
"No les entiendo. Los niños no les entendemos. ¡Hay un montón de guerras en el mundo! Muchos niños están pasando hambre... ¿Por qué no acaban con todo esto de una vez?"
En esos tiempos sentía que los adultos necesitaban escuchar esas palabras para reaccionar. Creía que nadie más se daba cuenta de que todos esos problemas que veía cada día en TV se debían solucionar porque, sencillamente, nadie hacía nada. Y tenía esos pensamientos porque hasta la fecha siguen exhibiendo crudas imágenes, como si de un espectáculo se tratara, y a la vez, nos cuentan muy pocas historias de personas que luchan para cambiar estas situaciones de conflicto y desigualdad.

Aún hoy sigo esperando la respuesta a modo de acción de esas personas adultas que estaban ahí reunidas, en esas imágenes evocadas. Mientras, en las noticias de las 9 sigo viendo guerras, hambrunas y grandes desigualdades sociales y casi ningún gesto por parte de los mandamases encaminado a buscar una solución valiente y decidida.

En mi vida he aprendido que conocer ese tipo de situaciones de conflicto no necesariamente conlleva pasar a la acción para buscar soluciones. Es más: esas imágenes pueden llegar a inmunizarnos precisamente de sentir compasión por las personas que están sufriendo. Me he dado cuenta también de que no hay ningún discurso ni revelación lo suficientemente potente para que por sí solo consiga llevarnos a la idea de terminar con algo injusto. Es necesario que cada uno de nosotros nos lancemos a la experimentación y a la reflexión profunda para que ese discurso prenda finalmente la llama y se transforme en acción.

El bienestar del que he gozado durante toda mi vida por tener la fortuna de nacer y vivir en un país europeo ahora se tambalea. Mi generación nació en la comodidad y la prosperidad mientras en esa ventanita que nos abre el mundo nos mostraban la mala fortuna de la gran mayoría de personas que habían nacido en otros lugares. ¡Podríamos haber sido ellas! De hecho, nos podemos convertir en ellas en muy poco tiempo. Nadie hizo los deberes, nadie se empleó a fondo en suavizar las desigualdades y hoy tenemos más números de irnos nosotros al lado de los más desfavorecidos.

El presente y el futuro se nos plantean hoy más que nunca imprevisibles. Pero en muchos países existe una Internet libre donde uno puede ir a buscar distintas fuentes de información, compartir ideas y crear proyectos. Esto por si solo no cambiará nada, a menos que cada uno de nosotros vaya teniendo claras sus prioridades y se emplee a fondo en ellas.

Pueden jugar a las banderas, a las ideologías y a la confrontación para movilizarnos pero en el fondo nunca ha estado tan claro cuál es el problema: el mundo cada día es más desigual; la riqueza la acumulan cada vez menos personas. Pero la solución solo empieza por cada uno de nosotros. Así nos lo cuenta Andrés Schuschny en esta charla imprescindible:



Escribiendo este post me siento un poco como la niña que imaginaba que por decir algo, algo podría cambiar. Ya aprendí que es muy probable que no sea así. Pero si no lo decimos aún menos. Y si no actuamos, sí que nunca nada cambiará.

25 de julio de 2012

El 9 de agosto de 1992 llevé una estrella

Imagen de Els Comediants
Con 12 años llevé una estrella. Brilló el 9 de agosto de 1992, a las 23:21 horas ante millones de personas. Su luz era parpadeante, era pesada y era muy difícil de arrastrar. Formava parte de la constelación de acuario y acompañaba el Sol, la Luna y algunos planetas. 


Ese día, a las 23:17 horas, al grito de "¡Ahora!" salí corriendo por una de las puertas del Estadi Olímpic de Montjuïc como si me persiguiera el demonio pero con el cuidado de quien lleva un tesoro en las manos. Corrí hacia mi lugar, rodeada de gente pero sin ver a nadie, con rumbo directo y notando alrededor miles de flashes que retumbaban en mi retina. Llegué a mi punto en la oscuridad, ahí iban llegando el resto de compañeros. No nos veíamos las caras pero sabía que como yo todos sonreían. Estábamos a punto de empezar, de hacernos visibles, de mostrar al mundo aquello que habíamos estado ensayando durante meses. Aquella era la primera vez que lo hacíamos envueltos en la oscuridad de la noche. El cambio de la música nos indicó que había llegado el momento de hacernos visibles y encendimos, al unísono, la luz de nuestras estrellas y planetas. !Hola mundo, estamos aquí! Hemos venido a despediros de Barcelona con una historia sobre el origen del mundo "concebida como un canto al fuego, la luna y el sol". 


Imagen de Els Comediants
A partir de ese momento todo ocurrió rápido: tirabuzones, rectas, perpendiculares. Nos encontrábamos en la pista para hacer, por fin, las formas que tanto tiempo nos había costado perfeccionar. Los pasos eran tan ensayados que eso nos dio margen para disfrutar de la apoteosis del momento. 


Sentir la energía que desprenden miles de personas tomando atención en una acción colectiva, fluyendo con cada uno de los movimientos que haces. A medida que iba intuyendo que terminaba, anticipaba la nostalgia de lo que pronto iba a suceder porque ya conocía el final: Tenía que desprenderme de esa estrella que había cuidado con tanto esmero. Soltarla y que volara con el resto de estrellas y planetas. Así que saqué mis tijeras del bolsillo, miré a mi compañero de fila, escuché el acorde del fin y corté con decisión la cuerda que nos unía. 


El mar de estrellas y planetas luminosos, que se movían ordenados en la pista, se balanceó en el caos del aire, que se los llevaba lejos, arriba, arriba...


El 9 de agosto de 1992 llevé una estrella en el espectáculo de Els Comediants, una estrella que hoy traigo aquí para que nos vuelva a dar luz. Para que en la oscuridad de la desesperación, la sinrazón y la indignación nos muestre que el camino es trabajar juntos, con disciplina, con tesón, pero sin presiones, sin líderes absolutos parlanchines, con el único fin de que todo salga bien, como esperamos, como creemos. La estrella brilló durante unos pocos minutos pero antes tuvimos la suerte de disfrutar de todos los días que nos llevaron hasta allí y cuando llegó el momento, lo dimos todo, no nos quedó nada. En los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 miles de voluntarios organizados a través de pequeños grupos locales de asociaciones demostramos que se puede hacer un cambio de rumbo si todos queremos ¿Por qué no hacerlo ahora?

27 de abril de 2012

El sapiens que lo arrasa todo se enfrenta al mayor reto de su existencia

El pelirrojo orangután por Alice Rosen
Vía la organización Orangutan Outreach leo este artículo  donde cuentan que la selva indonesia se encuentra en grave peligro por el incremento de las plantaciones de aceite de palma para producir combustible biodiesel para automóviles y camiones de Europa y otros lugares. Una de las especies animales más afectadas es el orangután, un pariente cercano apacible y tranquilo. Hay alrededor de 6.600 orangutanes en la isla indonesia de Sumatra, pero más de dos tercios de la isla han sido fragmentados por explotaciones de empresas que se dedican a arrasar la selva para explotar el aceite de palma.

A continuación leo esta nota de prensa del Institut Català de Paleontologia donde se explica que nuestra especie, el homo sapiens, podría haber provocado un genocidio neandertal consiguiendo extinguir a esta especie. "Así, -dicen en la nota- los neandertales fueron parte de los grandes mamíferos potencialmente perseguidos como presas para nuestra especie, del mismo modo que, históricamente, aún lo son los orangutanes, los gorilas y los chimpancés, todos ellos miembros de nuestra propia familia taxonómica". Aquí he encontrado la respuesta. Como primates "carnívoros territoriales y sociales" que somos, nos hemos dedicado a perseguir de forma directa o indirecta hasta la aniquilación a quienes nos hemos ido encontrando por el camino y podían poner en peligro nuestros dominios.
Yo misma si hubiera sido Neandertal

Arrasamos hábitats, rompemos equilibrios naturales, borramos la biodiversidad de nuestro planeta. Muchos de nosotros lo siguen haciendo mientras la otra inmensa mayoría hace la vista gorda. Nuestro origen nos empuja a seguir estas conductas. Entonces ¿todo está perdido? ¿podríamos vivir en harmonía con el resto de especies de este Planeta? Eudald Carbonell sentencia que el homo sapiens se enfrenta ahora a un gran reto. Según el paleontólogo existe una incipiente conciencia crítica de especie. En este artículo del año 2010 dice que en el futuro ve crisis sistémicas (¿os suena?), que la humanidad será incapaz de reaccionar ante una aceleración producida por la revolución científica y colapsará. Ojo que "un 15 por ciento o más de nuestra especie podría pagar con su vida la continuidad evolutiva del sistema". "Es posible que esta gran sacudida ayude a la humanidad a generar conciencia de especie cualitativa, que haga de la capacidad y eficiencia biolótica, ecológica y económica la constante futura de la evolución consciente y responsable, por primera vez en la historia de la evolución de los organismos del planeta".

Hoy, más que nunca, depende de nosotros dar un giro a esta situación, coger las riendas de nuestra propia evolución a través de la conciencia de especie. Estoy convencida de que cada vez somos más los que creemos que si no lo hacemos, está en juego nuestra propia supervivencia. El homo sapiens se encuentra entre las cuerdas. O abandona su condición de territorial o terminará desapareciendo. Ya no es solamente un tema de sensibilidad o de ser más o menos hippie, se trata de nuestra vida y sobre todo de las que están en camino.

Cierro este post con el documental Green, que vi hace casi 2 años en el FICMA (Festival Internacional de Cine de Medio Ambiente de Barcelona). Es un dramático viaje de un orangután afectado por la deforestación, pero también disfrutaréis del esplendor de la selva indonesia, sin música ni voz, ni efectos añadidos. Entenderéis el negocio de las plantaciones de aceite de palma y veréis quienes están detrás. Quizá os ayude, como a mi, a ir tejiendo un entramado de ideas que nos permitan avanzar en el camino de la conciencia de especie.

 

22 de mayo de 2011

¡Aleluya!

Estos días he mirado entre atónita y feliz, emocionada y un pelín desorientada cómo ha ido sucediendo la #spanishrevolution. Lo primero que se me ocurre al escribir este post es un ¡Aleluya!




Hemos llevado la utopía a las calles, la conversación a las plazas, hemos demostrado que podemos movilizarnos, que amamos nuestro presente y pensamos en el futuro y en el de nuestros hijos, en definitiva, que aún hay esperanza

La #acampadaBCN el pasado miércoles

He vivido una especie de deja vu. Me han venido a la mente las conversaciones que he ido teniendo estos últimos dos años con personas que he conocido a través de la redes sociales, he recordado tweets y conversaciones al hilo de Facebook y he leído en pancartas de Sol y Plaza Cataluña ideas que iban volando por las redes hace meses. Todo ello ha sido trasladado a la calle y acercado a personas ajenas aún al mundo 2.0 (de todas las edades), que han ido enriqueciendo los mensajes. La revolución era latente en Internet y finalmente ha tomado las plazas.

España ya no es un país que invita a huir despavorido. Es un lugar donde empieza a renacer la esperanza de construir entre todos un modelo de sociedad que sea más justo y equitativo e inspire (por qué no) a otras democracias.  

He leído propuestas variopintas, unas me gustan más que otras (imposible estar de acuerdo en todo) pero se está gestando algo muy importante: las conciencias se han unido y están pidiendo a gritos ser escuchadas. Un mundo nuevo hace tiempo está despertando y ahora muchas personas lo ponen de manifiesto en las calles. 

La palabra clave: "escuchar". Queremos que los gobiernos, las empresas y las instituciones con capacidad de decisión nos tengan en cuenta, que no decidan a nuestras espaldas. Es así de fácil y difícil a la vez. No sólo queremos que lo hagan "de fachada", queremos que nos lo demuestren. Por nuestra parte, también deberemos ser cada día más responsables con nuestras acciones y conscientes de las decisiones que vamos tomando en nuestra vida.

Bajo mi punto de vista, se trata de aceptar sin resistencias la llegada de un mundo nuevo. De apartar los viejos problemas para pensar en los nuevos, no perder energía pensando en debates estériles que no nos llevan a ningún lugar. Simplificar, facilitar, cooperar

16 de mayo de 2011

Alíate con un vampiro Louis


Parece ya que a estas alturas, hasta los que aparentemente son más reacios al cambio están aceptando la situación de que nos encontramos en una transición de modelo social y económico. ¿Hacia dónde caminamos? Aquí es donde hay divergencia de enfoques y opiniones, y es en estos momentos cuando se opta por ser un mero observador de cómo todo se está transformando o se decide participar activamente del cambio. Algunos pueden ser sólo observadores porque simplemente quieren mantenerse al margen, pero quizá haya otros que no actúen porque están perdidos y no saben qué hacer.

Este post va para estos últimos, para los que están observando pero desean hacer algo. Vamos hacia algo incierto y desconocido, con la parte angustiante y a la vez emocionante que supone esto. Momento de tomar decisiones a ciegas, mirando desde arriba el precipicio, poniendo a prueba el instinto. Ahora más que nunca les puede ser de gran utilidad buscar un vampiro Louis que los acompañe en sus organizaciones.

¿Y quién es Louis? Se trata del protagonista de la película Entrevista con el Vampiro, papel encarnado por Brad Pitt. El vampiro más viejo del lugar, Armand (interpretado por Antonio Banderas) quiere dar con él para tenerle a su lado. Y Louis le pregunta "¿por qué yo? si soy un vampiro deprimido, hastiado de la vida, que ansía acabar con la vida eterna...". Armand le contesta que le quiere cerca porque representa el espíritu de su época, teñida por la desolación de la peste negra. A pesar de que como todos los vampiros Armand goza de la inmortalidad, le pesan los años, vive aislado del mundo y si no encuentra pronto una pareja que le transmita el sentir de los tiempos actuales, su alma acabará perdida.

Ahora, hay muchas personas que llevan dentro de sí el espíritu de este tiempo. Una mezcla de desolación, tristeza e indignación, pero también de esperanza, lucha, reivindicación, ilusión y fuerza para afrontar con coraje el cambio. Estas personas, como el vampiro Louis, pueden ayudar a los perdidos Armand a caminar con paso firme por esta transición y llegar juntos sanos y salvos a lo que está por venir.

¿Tu eres como Armand o como Louis?


P.D.: post de inspiración pandoriana

19 de abril de 2011

Seamos tod@s un poco periodistas

Foto de Mónica Moro

"Me gustaría que esta noticia saliera en el El País, en la sección de Sociedad. ¿Cuánto crees que puede valer?" Sí sí, no os riáis. Aún hoy -o especialmente hoy- son muchas las personas que tienen el convencimiento de que para que una noticia que viene de una empresa aparezca en los medios se debe pagar, como si de un anuncio se tratara.

Entonces les cuento que una cosa es el periodismo y otra la publicidad. Y que precisamente la credibilidad de un medio de comunicación se basa en la separación que hace de sus intereses comerciales y el interés general de sus lectores. Así trabajan muchas redacciones en España. Les llegan informaciones de las empresas, normalmente en formato nota de prensa y los periodistas deciden si esa información es susceptible de aparecer en su medio y de qué forma. Cuanto más profesional es un medio de comunicación, más tiempo dedica en contrastar la información que les llega de una fuente. Por ejemplo, piden a la fuente emisora de dicha información que les proporcione el contacto de una persona de dentro de la empresa que les amplie o aclare la información que se facilita o también buscan acceder a otros contactos que tengan que ver con la información remitida. En resumen, usan la nota de prensa como base y construyen su artículo a partir de otras fuentes.

Pero en la práctica también ocurre que algunos medios de comunicación se limitan al copia-pega de notas de prensa y lo que es aún peor: piden dinero por publicar artículos "periodísticos" que NO están identificados como publireportajes. Y pensaréis, "claro, tal y como está el panorama, con una crisis galopante en el sector editorial, despidos en la redacción, etc... no me extraña". Pues os digo que esta situación no es nueva. En época de "bonanza" también ocurría. Antes, quizá sólo por comodidad. Ahora, por la comodidad de alargar la agonía de un modelo de negocio caduco. Y lo peor es que actualmente, al juntarse ambas motivaciones, esta práctica es más habitual que nunca.

Como empresa es muy cómodo pagar para que te saquen con la cara bonita. Como empresa-medio está muy bien asegurar ingresos extra por llenar espacios redaccionales y además ahorrarse dinero desprendiéndose de algún periodista más. Pero, ¿quién está en terreno neutral para frenar este círculo vicioso? Pues la más perjudicada y a la vez el motivo de existir de los medios. La clave está en la audiencia, cada vez más informada, con más criterio y consciente de estas prácticas, quien a través de sus acciones decide premiar o castigar al medio en cuestión.

Si clicamos un enlace de un medio que consideramos poco profesional o seguimos comprando un periódico que trabaja de esta forma o viendo un telediario que incorpora piezas informativas pagadas, estaremos fomentando estas prácticas. Así que os invito a observar a los medios con ojo crítico, en definitiva, a ser un poco periodistas. Se habla mucho del "paciente empoderado" en el sector sanitario, pues yo os propongo ampliar este concepto y hablar de "ciudadano empoderado", que no es más que el que se preocupa por ser corresponsable de lo que nuestra Constitución considera derechos fundamentales: dos de ellos son el derecho a la Información y a la Comunicación libre. Seamos nosotros mismos garantes de estos derechos que garantizan una buena salud democrática.

Si creéis que el periodismo debería ser más profesional podéis contribuir, precisamente ahora que está agonizante, a fomentar las buenas prácticas en la profesión para que, al fin y al cabo, todos estemos  mejor informados.

17 de noviembre de 2010

Manifiesto de Abla: El punto de partida en salud 2.0


Ya tenemos un ideario que podemos consultar cuando la infoxicación que nos brinda la web 2.0 es tal que perdemos la orientación y acabamos mareados. La base sobre la que sustentar el cambio y a partir de la que se pueden vertebrar todas las propuestas de mejora de la sanidad española relacionadas con las TIC.

El Manifiesto de Abla 2010 nace en un momento en el que la comunicación ya no está sólo en manos de los grandes grupos mediáticos; a través de Internet, está al alcance de cualquier ciudadano. Esto no quiere decir que sea tarea fácil hacer correr un mensaje o una idea por la Red. Pero sí que hoy tenemos más herramientas a nuestra disposición para comunicar y trabajar de forma colaborativa para conseguir objetivos comunes e intentar de esta forma cambios en las estructuras de poder.

Aprovechando pues, el potencial de la Red, el Manifiesto Abla 2010 es una iniciativa impulsada por un grupo de profesionales de la salud andaluces que después de varios encuentros para debatir temas relacionados con salud y web 2.0 han decidido plasmarlo en tinta digital. Detrás de este manifiesto “hay un grupo abierto, colaborativo y entusiasta, donde cada uno aporta su visión como ciudadano y profesional y donde las aportaciones no están limitadas a Andalucía sino que se abren a la comunidad global, con participaciones tanto nacionales como internacionales”, dicen. Una iniciativa que nace en Andalucía a través de personas del entorno sanitario que se conocen y conectan, y posteriormente se va implicando a otros ciudadanos y profesionales que participan en la redacción del manifiesto de forma virtual (Cuando estaba en pleno proceso de redacción, era realmente curioso entrar en Google Docs y ver cómo de forma simultánea se iban dejando comentarios y sugerencias).

Ideas como concepción horizontal, paciente corresponsable de su salud, ciudadanía participativa, experiencias locales como punto de partida, transparencia, claridad, formación y responsabilidad son protagonistas del manifiesto, que cuenta con un apartado dirigido a la ciudadanía y a los profesionales de la salud respectivamente. Después de leerlo ya no hay duda que el concepto “salud 2.0” no es sólo una cuestión de tecnología ni tampoco sólo de nuevas formas de comunicación. Al fin y al cabo, se trata de un nuevo enfoque para solucionar viejos problemas que nace de la ilusión y el entusiasmo.

Muchos blogueros (71 a las 23:00 horas) publicamos un post sobre el Manifiesto de Abla de forma simultánea. El Manifiesto es ahora mismo noticia y La Salud es Noticia debía contarlo... pero ¿podremos salir de la blogosfera, de Twitter, de Facebook y de Linkedin?


¿Has leído el Manifiesto y quieres colaborar/compartirlo?

Adhiérete al manifiesto escribiendo un comentario, uniéndote al grupo de Facebook o siguiéndolo en Twitter.

También puedes unirte a la discusión sobre el manifiesto en Twitter o en Linkedin.

26 de agosto de 2010

Blogueros y periodistas


Hoy he leído esta entrevista y me ha parecido tremendamente clarificadora para desvelar las diferencias que existen entre los periodistas y los blogueros. Siguiendo el hilo de mi último post, sobre qué valor podemos aportar hoy día los periodistas, os propongo algunas reflexiones.

En los últimos años, los medios de comunicación, como ha ocurrido en muchos otros sectores, han mermado considerablemente la calidad de sus productos informativos para conseguir el máximo beneficio, pensando sólo en el presente y sin ser conscientes que estaban dinamitando su futuro inmediato. Casi todos vemos ejemplos de ello cada día. Aún es más flagrante en los medios digitales, que se han visto abocados a ofrecer sus contenidos de forma gratuita, guiándose hasta el suicidio.

En este contexto, los blogueros han ido ocupando algunos espacios que los medios de comunicación iban dejando libres: aportan el punto de vista del experto, se presentan sin trampa ni cartón frente a su audiencia, ofrecen información muy cercana al ciudadano, en la media que hablan de temas comunes que nos preocupan a todos y con un lenguaje directo, y ofrecen interacción y debate moderado con sus lectores. Todas ellas, funciones de las que se habían desprendido los medios de comunicación de masas. Pero... ¿es esta la situación ideal? es decir, ¿deben ser los blogueros quienes ocupen el espacio libre que por falta de calidad han dejado los medios? Mi respuesta es no porque no nos conviene para nada a los ciudadanos. Y el principal argumento es muy simple: los blogueros sólo hablan de lo que les apasiona y les motiva, pero en nuestro mundo hay muchísimas otras informaciones que deben ser cubiertas y que hacen que nuestra sociedad sea más justa, libre y democrática. Un bloguer escribe desde la pasión, un periodista también lo hace en muchas ocasiones pero otras muchas, como en todos los trabajos, debe ser profesional para informar sobre aspectos no tan atractivos. Y ahí va un ejemplo: un redactor de informativos de una emisora de radio local estará feliz un día porque le gusta mucho la cultura y le toca hacer un reportaje sobre una exposición de la ciudad. Pero otro día deberá ir al pleno de su ayuntamiento para hacer una crónica de lo que allí ha acontecido, no le gustará tanto, pero deberá ser igual de profesional en ambas situaciones. Hay temas, como puede ser un pleno, que son de lo más aburridos (no creo que haya demasiados blogueros que los cubran, por no decir ninguno) pero que son información básica para vertebrar la vida social, en este caso, de un municipio.

Otro aspecto importante que da valor al trabajo de los periodistas es el trabajo en grupo, en una redacción. La teoría del periodismo te la enseñan en la facultad pero el nuestro es un oficio que en gran medida mejora por aprender de los que más saben, que son los que llevan más años ejerciéndolo. El trabajo transgeneracional hace ricas, relevantes y útiles las piezas informativas. Un bloguer puede trabajar también con otros bloguers, pero no alcanzará el nivel máximo de cooperación y experiencia que proporciona una redacción.

La calidad de la información es algo tan relevante que todos, como ciudadanos, deberíamos reivindicar. Cuando cierran un medio de comunicación o mantienen una emisora de radio municipal por pura fachada nos están estafando. Y además, cuando esto ocurre, no suelen ocupar primeras páginas de periódicos ni abren informativos. Nos timan de la misma forma que lo hacen manteniendo un centro de salud en condiciones pésimas.

El poder está pues en cada uno de nosotros de decidir qué tipo de información consumimos, premiando a los medios que llevan un buen camino y valorando el trabajo que hay detrás. Si leemos basura, la estamos esparciendo, y estamos mermando nuestra capacidad de decisión y en última instancia, nuestra libertad. La crisis de los medios, como la del sistema sanitario, es cosa de todos y así deberían verlo todas las personas. Los blogueros son ya fuentes interesantísimas de información e intercambio de ideas pero no olvidemos que no son suficientes para manternos informados en el mundo tan complejo en el que vivimos, donde a veces lo más relevante está muy oculto y sólo puede ser descubierto por periodistas profesionales que viven y ejercen con profesionalidad su trabajo durante años.

Si pensabáis leer un post sobre la guerra entre blogueros y periodistas os habré decepcionado. Este debate es sólo una cortina de humo que no nos deja ver el auténtico problema: hoy día escasea la información de calidad, esto repercute muchísimo en nuestras vidas y los que deberían tomar cartas en el asunto siguen mirando hacia otro lado.

12 de julio de 2010

Web 2.0=servicio público, ¿qué podemos aportar los periodistas?


Parece que ahora todos lo tenemos muy claro, pero ya hace años que la política y los medios de comunicación, o más bien, el poder en general, están muy alejados de lo que piensa en realidad la mayoría de la sociedad. Gran problema éste para nosotros, ciudadanos, pero también para el mismo poder que necesita de todos nosotros para ser legitimado. Esta fractura aún se está haciendo más evidente con la emergencia de la web 2.0 y la capacidad que nos otorga para unirnos y trabajar en proyectos que creemos pueden aportar algo útil al resto de personas.

En el caso de los medios de comunicación, hay excepciones muy loables a lo que estoy diciendo, pero algo está fallando en el sistema cuando son los mismos profesionales, los que, insatisfechos con la información que recibimos vía los mass media y con pasión y ganas por su trabajo, dedican horas extra para suplir este vacío. En el sector de la salud escojo ahora como ejemplo el caso del doctor Fernando Casado por estar enteramente enfocado a pacientes. El doctor Casado es médico de familia de Madrid, que a través de su Twitter y su blog ofrece información relevante a sus pacientes: funcionamiento de su consulta (retrasos, horas en las que visita, información sobre enfermedades más frecuentes, consejos de buen uso del sistema sanitario...) en un esfuerzo para acercarse aún más a ellos y contribuir así, a mejorar nuestro sistema sanitario. Una iniciativa original e innovadora en su planteamiento, pero que no es la única en el entorno sanitario (os invito a navegar en la lista de blogs sanitarios de SomosMedicina). Todas ellas son una demostración de que existen muchas personas que dedican un rato de sus vidas a sembrar su pequeña semilla para motivar un cambio. Ahí donde no han llegado los estamentos públicos y los medios de comunicación, surge la iniciativa popular, que ahora puede vehiculizarse a través de las herramientas 2.0.

Este movimiento ciudadano resulta loable y muy útil pero para que evolucione ¿no deberían los medios de comunicación tomar nota y empezar a trabajar más seriamente en esta línea? ¿qué creéis que podemos aportar los periodistas? A la segunda pregunta, me aventuro a escribir que podemos ayudar a amplificar la información que generan los especialistas, moviéndola a través de las redes sociales a personas de fuera de la esfera sanitaria, además de ofrecer la posibilidad de distribuir contenido en distintos formatos poco usados aún como pueden ser los podcasts y el vídeo.

Y vosotros, ¿qué pensaís? ¿cómo podemos contribuir los periodistas?

10 de junio de 2010

A 3 días de la megadesvirtualización sanitaria


Según fuentes oficiosas, (¿alguien lo puede contrastar?) el próximo lunes, 14 de junio, 400 (!!) personas nos encontraremos en Madrid en el I Congreso de la Blogosfera Sanitaria, un evento que se convertirá en una megadesvirtualización de gente relacionada con el mundo de la salud. Creo, que (blogueros y no blogueros) lo que tenemos todos en común es la idea (utópica, sí, lo sé) de que a través de Internet, y más en concreto, de las herramientas 2.0, podemos cambiar aquello que no nos gusta del sistema sanitario.

Tengo cierta sensación de encuentro de campamento de verano, ya que llevo más de un año siguiendo en Twitter y leyendo blogs de personas que asistirán a este evento y que aún no conozco en persona. Personas que a través de estos nuevos medios de comunicación explican su día a día y luchan por aquello que creen que podría mejorar su trabajo. El programa es interesante pero este congreso es algo muy esperado desde hace mucho tiempo, y hay acumulado mucho de qué hablar, por tanto, el programa es corto. Pero es un buen comienzo.

Somos un grupo de personas que han conversado en el mundo virtual al mismo nivel. Partimos de un conocimiento del valor que puede aportar cada uno de nosotros, cosa que seguramente facilitará nuestra relación en el mundo real. Tenemos el reto de arrancar a partir de ahí proyectos interesantes en los que nos sintamos cómodos y cumplan nuestros propósitos de mejora del sistema.

Disculpad, pero vuelvo a escribir la palabra “crisis”. Pero ahora con connotaciones positivas. Creo que la situación que vivimos en el sector sanitario (recortes) agudiza y aún agudizará más el ingenio de todos y esto nos llevará, inevitablemente, a usar las neuronas para utilizar la tecnología gratuita que tenemos disponible. Y esto significa pensar en soluciones en el entorno 2.0.

Os dejo con el titular que me gustaría dar después del congreso:

Por primera vez se reúnen 400 profesionales de la salud para debatir al mismo nivel sobre cómo mejorar el sistema sanitario español

¿Y tu titular? ¿Cuál te gustaría que fuera?
¿Nos veremos el lunes en Madrid? ¡Eso espero!

9 de marzo de 2010

Nevada del 8 de marzo: Twitter suprime el gap


Ayer me encontraba entre las miles de personas que se vieron afectadas por la histórica nevada de Barcelona y alrededores: pasé más de 4 horas en la carretera para avanzar 15 kilómetros y finalmente llegar a mi casa (¡bien! me consideré una afortunada). Una vez más, ayer se puso de manifiesto que las crisis son una fantástica prueba de fuego de los sistemas organizativos que tenemos, además de una oportunidad estupenda para dar el callo o meter la pata hasta el fondo.

Desconozco con detalle los planes de emergencias de que disponen las autoridades, pero ayer se demostró falta de reacción por su parte (que se tendría que ver si estaba motivada por una falta de previsión, que creo que sí). Cientos de ciudadanos pueden equivocarse, pero… ¿miles? Y si nos equivocamos tod@s, ¿no deberían estar ellos preparados para rectificar? Una vez más, creo que las autoridades reaccionaron bien cuando ya estaba sembrado el caos (habilitando lugares para dormir, arreglando los problemas en el transporte público…) cuando ya había muchas personas afectadas. Parece como si desde el momento en que todos nos empezamos a dar cuenta de que la cosa iba mal hasta que muchas personas se quedaron bloqueadas, había un espacio de 1 o 2 horas en blanco.

Precisamente a este gap de cerca de 2 horas quiero referirme. Un gap respecto a la reacción e información venida de los canales “oficiales”. Empiezo a contar. A las 4 de la tarde, en la compañía donde trabajo, situada en Badalona, la gente empezó a irse porque veía que la nieve empezaba a cuajar. Así también lo hice yo. Llamé al 112 (teléfono de atención ciudadana de la Generalitat) para conocer el estado de las vías que debía tomar para ir a casa y el número estaba saturado (píííííí). Puse la radio, Catalunya Informació, y hablaban sólo de las vías que en ese momento estaban afectadas por cortes. Entre ellas, no se encontraban las que me interesaban: por eso, decidí coger mi coche. La nevada era muy considerable ya. El canal de noticias 24 horas de Catalunya Informació informaba de la afectación en las principales autopistas catalanas, pero a las 5 de la tarde aún no había parado la escaleta de programación rutinaria, es decir, no pararon la programación “normal” para informar sólo de la nevada. Con esto, la percepción de gravedad del ciudadano era más bien baja, ¿no creéis? Sí que pararon las programaciones habituales de emisoras de radio y televisión cuando oscureció, hora u hora y media más tarde, momento en que muchas personas estaban atrapadas en la carretera y en los transportes públicos.

En mi caso, tomé una decisión correcta en mi itinerario gracias a que este gap fue cubierto por la red social Twitter:

- Siguiendo el hashtagneucat” iniciado por http://twitter.com/mik1977 a través del cual se podía leer a ciudadanos que en tiempo real se encontraban en apuros, informaban de la situación casi al instante.

- Utilizando Twitter Search supe en qué situación se encontraba la autopista que debía tomar, contactando directamente con personas que se encontraban allí mismo.

- Mientras, en la radio, se hablaba de los problemas principales, entre los cuales no se encontraba la autopista que me interesaba. Gracias a la información conseguida vía Twitter supe que debía continuar mi marcha y no salir hacia Barcelona, ya que la situación allí era aún peor.

- Informé a través de mi cuenta de lo que me ocurría en la medida que pude y algunas personas hicieron RT de mis mensajes.

- Gran labor la que realizó el equipo de BTV a través de su cuenta de Twitter, en este post de Jesús Gordillo encontraréis más información. Hace tiempo que sigo esta cuenta de BTV y ayer, en plena crisis, recogieron los frutos del trabajo bien hecho de estos últimos meses. Estuvieron al lado del ciudadano y filtraron la información relevante, dando un nuevo valor al trabajo del periodista.

- También fue útil la información brindada por el Twitter de Nació Digital en esos momentos.

A partir de las 7 de la tarde, superado el gap de 2 horas, la radio, y en concreto RAC1, aportó información muy valiosa a los ciudadanos, dando voz a los mismos protagonistas y acompañándonos en esos momentos de incertidumbre. Sobre esa hora, se creó la cuenta de Twitter de Emergencias de la Generalitat. Por cierto, no os perdáis este post escrito unos días antes en el que se comenta la posibilidad de abrir una cuenta de emergencias en esta red social, ¿casualidad?

En resumen: Para los medios de comunicación de masas, noticia es aquello que afecta a más personas y de mayor gravedad. En una emergencia o catástrofe, hay muchas personas que no están afectadas gravemente pero que necesitan información para que no lo estén más. Las redes sociales, en este caso Twitter, aportan información de proximidad dirigida a estas personas, ayudando a que la emergencia no vaya a más.

¿Cuál fue vuestra experiencia? ¿Constatasteis este gap?

28 de octubre de 2009

Web 2.0, el fantasma que merondea en el sector sanitario

He aquí el segundo post sobre el V Congreso de Periodismo Sanitario que os prometí, en esta ocasión sobre la web 2.0.

Milagros Pérez Oliva, defensora del lector de El País, centró su intervención en “los peligros de las webs”. “La información en bruto puede hacer tanto mal como bien”, fue una de sus reflexiones. “Sobre todo –continuó- si esta información no está controlada por profesionales contrastados”. Y también dijo “la divulgación colectiva es peligrosa”. Creo que Milagros representa a un gran número de profesionales del sector del periodismo y de la sanidad que sólo ven los peligros de Internet y de la web 2.0 (que los hay, ojo) y que, siendo conscientes de “lo malo” no pueden girarlo también para buscar el lado positivo y de cambio. Por millonésima vez, os recordaré que estamos en un momento de crisis, también el periodismo y el sistema sanitario lo están. El auge imparable de esta tecnología, que no podemos obviar de ninguna manera porque no vendrá, ya está ahí, puede ser un aliciente para buscar nuevas fórmulas. No se trata, como dijo Javier Celaya, de romper con los medios tradicionales, hay que buscar nuevos modelos que nos ayuden a seguir adelante y superar este bache. Debemos reiventarnos y hoy más que nunca, tenemos multitud de herramientas que nos pueden ayudar.

¿Por qué el sector sanitario debe obviar Internet en su plan de comunicación si el 20 por ciento de las personas busca sobre salud en Google y en los últimos meses se ha producido un incremento del 230 por ciento de información sobre gripe A en Internet? (dixit Javier Celaya). Si nosostr@s, como profesionales, no nos fijamos en este fenómeno, ya estarán todas las demás personas para hablar de nuestra empresa, institución o medio de comunicación en la red.

Ya lo veis, este post tiende inexorablemente hacia un terreno abonado de opinión personal… pero es que me apetece decir bien alto que creo que es uno de los retos más importantes a los que nos enfrentamos y parece que no vaya con nosotr@s. No va con nosotr@s cuando decimos que hay que defender los principios de veracidad y rigurosidad del Periodismo (con P mayúscula) y como dijo Milagros “es el momento de crear un consenso para dignificar la profesión”. Hace años que se espera un consenso en este sentido y precisamente porque nunca lo ha habido en épocas de vacas gordas, ahora hay personas que nos están “quitando” el trabajo. Porque en sus blogs hablan de cosas diversas e interesantes y nos cuentan otros puntos de vista. Porque los medios de comunicación se han asentado durante años en un terreno cómodo y han aportado un escaso valor, repicando, en muchos casos, información de agencias. Señores y señoras, la web 2.0 no es el futuro, ya está con entre nosotr@s, no es amante de las normas y el buen hacer lo dicta la mayoría. Más educación en este sentido nos haría falta a tod@s para conocer mejor los peligros a los cuales nos afrontamos (que no niego, son muchos) y explorar lo positivo que nos puede aportar: una sociedad más participativa y por consiguiente, más democrática. Pero creo que sólo con educación y acceso universal podremos llegar ahí. Si es que queremos claro, que este es otro asunto.

Y por último, quería explicaros lo que le contestó el director de ABC a la pregunta de Miguel Ángel Martín, director de Sanifax, sobre si creía que un modelo de pago por contenidos en Internet sería viable en su periódico. El director de ABC reconoció que todos los medios van “muy perdidos” en este tema y que algunos contenidos on line se acabarán pagando. Y concluyó: “cuando se produzca un acuerdo entre todas las cabeceras, los lectores no tendrán más remedio que pagar”.

¿Qué os parece su respuesta? ¿Si esta situación se produjera, creéis que los lectores pagarían por ello?

26 de octubre de 2009

Gripe A: de la “infoxicación” a la moderación informativa

A grandes rasgos, podría decir que el V Congreso de Periodismo Sanitario de Madrid ha centrado la atención en tres temas fundamentales: el trato informativo de la gripe A, la relación entre gabinetes de comunicación y periodistas de medios y la web 2.0 en el sector sanitario. Como el año pasado, me ha parecido un foro genial para intercambiar opiniones y puntos de vista con l@s compañer@s de profesión y sólo por este motivo creo que ya vale la pena asistir al Congreso. Es como una especie de diván de consulta psiquiátrica que llega a su punto álgido cuando algún compañero asistente coge el micro y cuenta alguna experiencia personal que todos vivimos como nuestra. Por cierto, he escrito todOs y realmente cada vez más podría decir todAs porque las mujeres hemos sido mayoría aplastante.

Dejando de lado las generalidades, en este post, me centraré en el tema del trato informativo de la gripe A, que ha sido un tema recurrente en todas las mesas. Los focos de atención han sido el trato que han hecho del asunto los medios de comunicación y la gestión por parte de los organismos públicos que emitían la información: léase la OMS y el Ministerio de Sanidad y Política Social. Sobre estos dos organismos, parecía haber un consenso entre periodistas de medios de que el tema ha sido tratado con mucha profesionalidad por su parte y les han propiciado información de calidad y con suficiente cantidad para llenar sus piezas informativas. La opinión más favorable ha venido de parte de Magis Iglesias, Presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, quien ha declarado en su discurso inaugural: “la labor del departamento de comunicación del Ministerio ha destacado por su profesionalidad, es un modelo a seguir”. La directora del Gabinete de Comunicación del Ministerio de Sanidad y Política Social, Mª Jesús García, ha defendido el trabajo realizado por su equipo diciendo que su objetivo ha sido el de generar confianza, buscar la transparencia informativa, la coordinación entre autonomías y siempre lanzar un mensaje único. Quizá el punto más controvertido sobre el trato informativo de la gripe A se sitúa en la fase inicial de la difusión de la enfermedad, cuando se declara la pandemia, donde parece que ha habido consenso en el hecho que se envió mucha información a los medios que éstos publicaban en sitios preferentes. Esta avalancha provocó confusión y alerta en la población que en un principio no era consciente de la escasa gravedad de la enfermedad. Para esta situación, el doctor Jesús Lozano, Director de la Fundación para la Formación de la OMC nos brindó el neologismo “infoxicación”. Además, añadió que la OMS había tenido demasiadas ansias de protagonismo.

Sobre el trato informativo de la pandemia en los medios de comunicación han respondido representantes de Tele 5, El País, la agencia Servimedia y La Voz de Almería. Tod@s ell@s han presentado casos prácticos de sus propios medios que también han puesto de manifiesto la confusión inicial que ha dado paso a más relajación y una insistencia mayor en la prevención. Ell@s mism@s, en esta fase inicial han reconocido verse apartad@s de las decisiones de sus jefes en el momento de la publicación de información sobre la enfermedad. Reconocen que les aconsejaron en muchas ocasiones hacer lo contrario a lo que realmente se publicó, y que el paso del tiempo les ha dado la razón y les ha puesto en su lugar.

Tod@s pues, parece que perdimos un poco los papeles en la fase de “infoxicación” y ante esto a mi se me abren más interrogantes: ¿esta estrategia fue premeditada en su momento por parte de los organismos oficiales o sólo respondió (como dicen sus mismos representantes) a las demandas informativas de los medios? ¿la información de la gripe A seguirá por la línea de la contención, qué ocurrirá cuando llegue el frío y se saturen las urgencias de los hospitales? ¿Por qué medios de comunicación “serios” cayeron en el amarillismo? Muchas de estas preguntas nos la podrían responder los mismos directores, pero por desgracia no estaban allí. Bueno, no es del todo cierto, porque sí que escuchamos al director de ABC, Ángel Expósito, quien contradijo el pensamiento popular de que el amarillismo engrosa el bolsillo de los medios explicando que el especial sobre prevención y información “contrastada” de gripe A que publicó ABC hizo subir las ventas de forma espectacular. Aún así, cabría pensar que si no se hubiera hecho amarillismo antes, quizá este especial hubiera pasado totalmente inadvertido.

Mañana publicaré un post sobre la web 2.0 y el sector sanitario, un tema que hoy parece que genera más miedo que oportunidad en el sector.

[Edito esta entrada para aportar información relevante al hilo de este tema. Se trata de la presentación de Miguel Ángel Máñez, editor del blog Salud con Cosas que me ha brindado esta estupenda presentación que realizó en el último Congreso de Periodismo Digital: Cómo informar sobre la gripe A con herramientas 2.0

16 de septiembre de 2009

Programa de la nueva edición del congreso de los periodistas sanitarios

Ya está aquí una nueva convocatoria para el próximo Congreso Nacional de Informadores Sanitarios, que en esta ocasión se celebrará en Madrid los días 23 y 24 de octubre. La web de los organizadores del Congreso aún no tiene disponible el programa del mismo, así pues, os lo ofrezco en la imagen de este post.

Como el año pasado (mi primera vez), es muy probable que también asista en esta ocasión. Si es así, haré de corresponsal bloguera a través de este espacio. En la edición anterior tuve la posibilidad de conocer a profesionales del sector con los que conversé sobre temas interesantísimos, además de hacer un poco de terapia de grupo. Tengo especial recuerdo de los responsables de prensa de algunos hospitales valencianos, que espero volver a saludar este año. En aquella ocasión, el programa no me motivaba demasiado pero debo reconocer que finalmente superó mis expectativas.

De lo contrario, este año mis expectativas sobre el programa son más altas. Sobre todo creo interesante la ponencia sobre salud 2.0, que contará con la presencia de Javier Celaya, Esteban Bravo, de Cícero Comunicación y Milagros Pérez Oliva, defensora del lector de El País.

También tiene muy buena pinta el taller de comunicación de riesgos: la información de los gabinetes en casos de alertas sanitarias y el que le sigue y le va al dedo, sobre la Gripe A. Y más teniendo en cuenta que por esas fechas nos encontraremos en plena ebullición informativa de la nueva gripe y ya se podrá hacer una revisión de cómo se ha cubierto el tema desde los inicios.

En general, por mi experiencia, quizá resulta un Congreso demasiado “a la antigua usanza”, muy protocolarizado, pero no deja de ser el evento nacional sobre periodismo y salud que aglutina más asistentes.

Para las inscripciones (20 euros los socios y 35 los no socios) os debéis dirigir a la Secretaría del Congreso:

Planner Media
Tfno: 91 787 03 00
e-mail: congresos[at]plannermedia[dot]com

¡Y no os olvidéis de pasar por aquí tanto si decidís asistir como si no!

3 de septiembre de 2009

Sobre el miedo y la conspiración


Nos encanta el apocalipsis. En las conversaciones banales impera el pesimismo. Volvemos de las vacaciones y siempre contamos primero las desgracias, normalmente relacionadas con los percances de los vuelos y las agencias de viajes. Luego, si hay tiempo para más, se cuentan las experiencias positivas.

Quién no ha pensado alguna vez que se acabará el mundo y que vivimos el peor momento que se ha vivido nunca en la historia de la humanidad. La crisis económica que vivimos ahora ayuda bastante, la verdad. Y también la depresión post vacacional y la pandemia de Gripe A. Precisamente a este último punto quería llegar.

Este verano, a falta de escasez de temas y falta de personal, se informaba del degoteo de muertes por gripe A. Siempre se empezaba “Nueva víctima de gripe A…” y se terminaba “los expertos afirman que no hay que preocuparse, esta gripe causa menos muertes que la gripe estacional”. Muy bien por la coletilla, pero la primera parte golpea en lo más profundo de nuestro inconsciente, apreta un botón mágico, el del miedo y el apocalipsis. Luego, lo que venga después, qué más da. El botón ya está encendido. Y el terreno ya está bien adobado para lo que vendrá con el frío.

Después, cuando se buscan los por qués, llega la teoría de la conspiración, del gobierno a la sombra, de los hilos negros que gobiernan nuestras vidas. Se busca a uno o dos culpables como mucho. Como si hubieran quedado para hacer unas copas y lo hubieran pactado todo de antemano para enriquecerse y perpetuarse en el poder. Todas estas historias alimentan la imaginación (¿Quién mató a JFK?) pero no tienen ni pies ni cabeza, aunque nos gusta pensar que sí lo tienen. Creo de verdad que todo es muchísimo más complejo de lo que parece y que una de las cosas que caracteriza nuestra sociedad es la gran cantidad de hilos que hay que tirar para llegar al quid de las cuestiones. La culpa se diluye y provoca que acabemos por desistir, exhaustos, o simplificando el “problema”. Reconozco que a mi me resulta difícil, teniendo en cuenta que mi trabajo se basa en la síntesis y el resumen…

Con todo, pienso que la mayoría somos cómplices de lo que ocurre, de lo positivo y lo negativo, porque participamos del sistema. Como dijo Pepe Rubianes: “todos somos culpables desde el mismo momento en que nacemos”.

Para finalizar, me he reservado de poner links en todo el post para que se lleve todo el protagonismo una estupenda iniciativa de bloggers del sector de la salud que lleva como lema "ante todo, mucha calma". En el blog Salud con Cosas, podéis leer su "manifiesto"; y también tienen una web y un grupo en Facebook. A ver si conseguimos entre todos quitarnos el miedo del cuerpo.

20 de julio de 2009

Las crisis mueven conciencias

Foto de doctortoncich
La crisis del caso Rayan me ha hecho reflexionar sobre la dificultad de las instituciones por hacerse oír cuando “todo va bien”. Es realmente complicado (de aquí viene que también resulte apasionante) explicar a la sociedad cuál es tu labor como empresa, entidad, organización… y cuál es el valor que aportas a la sociedad y que este mensaje llegue a quién tú quieres como deseas.
Éste es el caso del Sindicato de Enfermería SATSE. Sin entrar en quién tiene o no la razón en el caso, una desgracia como ésta les coloca en el primer plano de la actualidad. ¡Qué triste! ¿No os parece que sus denuncias de precariedad de la profesión eran en su momento noticia por sí mismas? Teniendo en cuenta la importancia de estos profesionales en la vida de cada uno de nosotros, así deberían serlo. Pero una vez más, debe ocurrir un fatal error para que una mayoría se dé cuenta.
Ahora, pues, es un momento crucial para este colectivo: pueden lograr que hagan mella los mensajes que van reivindicando desde hace tiempo en la mente de una buena parte de españoles. Si lo consiguen o no, se está gestando en estos momentos y no sólo depende de ellos, también de cómo comunican en una situación de crisis como ésta todos los demás actores implicados, que van definiendo sus estrategias:
- El presidente de los gerentes de hospital (SEDISA) defiende al gerente del hospital, Antonio Barba, “por su transparencia al salir a explicar lo ocurrido”.
- La Organización Médica Colegial (OMC) dice “éste no es el camino ideal para avanzar juntos”.
- Y la más reciente: SATSE critica a la Ministra Trinidad Jiménez por su falta de apoyo a los enfermeros y pide rectifique y solicita al Fiscal General del Estado que procese al gerente del Hospital Gregorio Marañón.

11 de mayo de 2009

¿No hay un plan de comunicación de crisis? Houston, tenemos un problema


La semana pasada tuve la suerte de asistir al curso “Comunicación en situaciones de crisis, estrategias y mitologías para liderar la gestión de la comunicación de crisis”, organizado por el IDEC. Fue interesantísimo, y en los tres días full time me quedé con muchísimas ideas. Intentaré ahora hacer un poti poti de lo que escuché y lo que reflexioné:

- Casi todas las empresas pasan una crisis de comunicación a lo largo de su vida, grandes, pequeñas, de todos los sectores…
- Una crisis de comunicación sucede cuando un hecho o acontecimiento publicado en los medios afecta gravemente la reputación de nuestra empresa/institución.
- Las empresas/instituciones que se dedican a la salud son especialmente sensibles a padecer crisis de comunicación. La salud es noticia, y muchas veces, como vamos viendo aquí, lo es por temas negativos. Por ello, aún es más importante en este caso abordar seriamente este tema.
- Para capear una crisis de comunicación es indispensable prepararse y para ello nos puede ayudar mucho hacer un plan de crisis.
- Para iniciar el plan de crisis, podemos hacer un trabajo previo, muy sencillo: hacer una lista de los 10 riesgos más probables de nuestra empresa o institución (incendio, denuncia consumidor…) y hacer un mapa de públicos, es decir, elaborar una lista de las personas, empresas, instituciones, con las que nos relacionamos o podemos relacionarnos y que serían claves en el momento de una crisis. De esta forma, empezaremos a darnos cuenta de la complejidad del asunto y nos dará pistas de cómo abordar el tema.
- El manual de crisis puede ser el objetivo de un plan de crisis. Aún así, no servirá de nada si no va acompañado de formación de portavoces, actualizaciones periódicas y ojos bien abiertos para captar cambios en nuestro entorno.
- El juicio público que se desgrana en los medios de comunicación cuando sucede una crisis es siempre más rápido que el juicio de la justicia, valga la redundancia. Por ello, debemos actuar con rapidez y determinación para que se conozca nuestro punto de vista. Nuestra empresa puede ser inocente, es más, puede ser una empresa comprometida al máximo con el asunto en cuestión, pero si no comunicamos bien, aunque más adelante se demuestre nuestra inocencia, todo quedará en un saco roto.
- ¡Luchar por el subtítulo! Me ha gustado esta reivindicación de Anna Diloy, directora de Tinkle: a veces, una noticia es tan potente que no podemos hacer nada para cambiar el titular que los periodistas pondrán a la noticia que afecta nuestra reputación. Sin embargo, el subtítulo no está perdido. Es ahí donde podemos hacer mucho aún.
- La responsabilidad social y las herramientas de gestión que ésta nos proporciona nos pueden ayudar muchísimo a enfocar un plan de comunicación de crisis. Por ejemplo, si nuestra empresa/institución es socialmente responsable estará acostumbrada a escuchar a sus stakeholders, y esto, en una situación de crisis comunicativa puede hacer que el golpe no sea tan fuerte y/o que la empresa/institución se recupere antes.
- Finalmente, una última reflexión: nuestro plan de crisis será más o menos efectivo en función de si la comunicación es más o menos estratégica en nuestra empresa/institución.


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