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6 de junio de 2012

Entrevista cruzada a Lucy y Miguelón

Ilustración de Azahara Herrero del blog de Lucy y Miguelón

Los Follow Friday aún son útiles. Hace unas semanas, uno de América Valenzuela me sirvió para conocer a Lucy y Miguelón. Exploré un poco sus perfiles y al poco tiempo empecé a seguirles. En ese momento se convirtieron en los follows más peludos que he hecho desde que tengo cuenta en Twitter. Compartí con ellos este post que escribí el mes pasado y Lucy me contestó:
Sentí curiosidad por conocerles más, saber sobre sus orígenes y qué hacen ahora en el Museo de la Evolución Humana, así que les propuse una entrevista cruzada. Preparaos para viajar muy lejos en el tiempo, 3,2 millones de años atrás, pararnos también hace 500.000 años y descubrir a través de las palabras de Lucy y Miguelón cómo el pasado se encuentra con el presente para ayudarnos a reconstruir nuestra huella en el mundo.

- ¿Dónde y cuándo naciste?

Lucy

Lucy: Nací en África, en lo que hoy llamáis Etiopía, hace aproximadamente 3,2 millones de años. Eso es lo que mis huesos les han contado a los sapiens, ya que nosotros no teníamos un sistema para medir el tiempo.  

Miguelón
Miguelón: En torno a hace 500.000 años en la sierra de Atapuerca, un paraje idílico entonces, con lagos y tiempo mediterráneo.

- ¿Quiénes fueron tus papás? ¿Cómo eran? 

L: Ambos eran Australopithecus afarensis, como yo. Mi madre era parecida a mí, medía en torno a 1,10m y de complexión delgada (unos 30 kg). Mi padre, en cambio, era bastante más alto y fuerte (1,40m). También tengo unos padres sapiens, o así considero yo a los seres humanos que descubrieron mis restos y me dieron nombre. Los paleoantropólogos estadounidenses Donald Johanson y Tom Gray que me encontraron en 1974 y me dieron el nombre de Lucy que tanto me gusta.

M: Grandes y fuertes, corpulentos también, a mi madre no le fue difícil dar a luz a los numerosos hermanos, ya que su pelvis era mucho más grandes que las hembras sapiens actuales. Si hablas de mis ‘padres’ en la cadena evolutiva, ahora mismo estoy sufriendo una crisis de identidad, y no sé exactamente a qué linaje pertenezco.

- ¿Cuál es tu primer recuerdo?

L: Ha pasado mucho tiempo desde entonces pero mi primer recuerdo es estar sentada junto a mi madre y verla escarbando la tierra para encontrar alimento, probablemente alguna raíz o tubérculo que luego compartió conmigo. Yo aprendí de ella a conseguir alimentos en los momentos difíciles como la estación seca, cuando los recursos escaseaban. 

M: Quizá sea el de mi padre tallando bifaces para cortar la carne de caza.

- ¿Cuál es la comida que más te gusta?

L: Yo soy herbívora, creo que ahora lo llamáis ser vegetariano. Mi alimento favorito son los frutos, no puedo decir que no a una macedonia. Hace poco Miguelón os contó algunos de nuestros platos favoritos en la galería, en mi caso, además de la macedonia, mis favoritos son la ensalada de hojas de acacia o las virutas de mandioca.

M: Los bisontes, sin duda. Sin embargo, ahora en la galería de los homínidos del Museo estoy aprendiendo unos menús increíbles, los he contado en el blog.

- De todas las cosas que haces, ¿con cuál disfrutas más?

L: Lo que más me gusta de mi vida actual en el Museo de la Evolución Humana es aprender cosas de los sapiens que nos visitan y de mis compañeros en la galería. Es apasionante descubrir cosas sobre la evolución humana y en el Museo cada día aprendo algo nuevo. Todos nos llevamos muy bien y lo pasamos en grande, y por supuesto, adoro los chill out que organizamos los lunes en la galería cuando el Museo cierra. Solo a veces, justo antes de anochecer, echo un poco de menos la sabana africana con sus sonidos, olores y colores. 

M: Conversar me encanta, aunque no sé si los sapiens entenderíais nuestro lenguaje. Cazar -eso sí, para sobrevivir- y tallar.

- ¿Qué estabas haciendo justo antes de esta entrevista?

L: El Museo acaba de cerrar, así que he ido a curiosear la nueva exposición sobre Darwin, que aún no había podido ver completamente. Mientras tenemos visitas nos portamos bien y estamos quietecitos en la galería, así que aprovecho cuando el Museo cierra para hacer mis pequeñas excursiones. Ese tal Darwin me parece un ser humano fascinante y me llama enormemente la atención su larga barba blanca. Miguelón ya me ha explicado que les crece a los sapiens más listos. 

M: Atender visitantes en el Museo de la Evolución y tuiteando.

- El Museo y Twitter te ha permitido conocer a algunos sapiens ¿qué piensas de nosotros?

L: Aprendo mucho de los sapiens. A cambio, yo les cuento cosas sobre mi forma de vida y la de nuestros primos, los primates modernos. Tenemos muchas cosas en común con ellos. Al fin y al cabo, son los parientes vivos más cercanos del hombre. Aún estoy aprendiendo, pero gracias a los sapiens que trabajan en el Museo y a Miguelón he empezado a usar Twitter y debo decir que me encanta. Al principio me asustaba un poco, pero descubrí que el heidelbergensis tenía razón y los sapiens sois encantadores. Sé que a veces pensáis que vuestra especie es egoísta y destructiva, pero no es solo así, la evolución también ha hecho que seáis sociables, cariñosos, generosos y amigables. Vuestro lenguaje y la capacidad de abstracción os ha permitido, por ejemplo, que sintáis afecto por un amigo en Twitter al que jamás habéis visto. Vivir en grupo ha propiciado que os ayudéis para sobrevivir, no lo olvidéis nunca. 

M: Son encantadores, sobre todo las sapiens, y hemos creado una tribu, que es genial. Ahora bien, se tendrían que preocupar un poco más por el medio ambiente y también ser más solidarios, como lo fuimos nosotros.

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Creo firmemente que para que la ciencia llegue al gran público y se impregne en nuestra vida cotidiana hay que seguir inventando nuevas formas de comunicación. Hace unos días escribí esto que va en este línea y justo después, (¿casualidad? ¿sincronicidad?) conocí esta historia.

El Museo de la Evolución tiene una cuenta de Twitter corporativa, que usa un tono institucional, mientras que Lucy y Miguelón aportan frescura e interacción no solo con las personas que solo les conocemos a través de Twitter y somos potenciales visitantes, también con las que ya han ido al museo y han tenido la oportunidad de conocerles.

Os dejo con el blog de Lucy y Miguelón http://elblogdemiguelonylucy.com y espero que también con el gusanillo de probar, crear y disfrutar haciendo y divulgando ciencia.

27 de abril de 2012

El sapiens que lo arrasa todo se enfrenta al mayor reto de su existencia

El pelirrojo orangután por Alice Rosen
Vía la organización Orangutan Outreach leo este artículo  donde cuentan que la selva indonesia se encuentra en grave peligro por el incremento de las plantaciones de aceite de palma para producir combustible biodiesel para automóviles y camiones de Europa y otros lugares. Una de las especies animales más afectadas es el orangután, un pariente cercano apacible y tranquilo. Hay alrededor de 6.600 orangutanes en la isla indonesia de Sumatra, pero más de dos tercios de la isla han sido fragmentados por explotaciones de empresas que se dedican a arrasar la selva para explotar el aceite de palma.

A continuación leo esta nota de prensa del Institut Català de Paleontologia donde se explica que nuestra especie, el homo sapiens, podría haber provocado un genocidio neandertal consiguiendo extinguir a esta especie. "Así, -dicen en la nota- los neandertales fueron parte de los grandes mamíferos potencialmente perseguidos como presas para nuestra especie, del mismo modo que, históricamente, aún lo son los orangutanes, los gorilas y los chimpancés, todos ellos miembros de nuestra propia familia taxonómica". Aquí he encontrado la respuesta. Como primates "carnívoros territoriales y sociales" que somos, nos hemos dedicado a perseguir de forma directa o indirecta hasta la aniquilación a quienes nos hemos ido encontrando por el camino y podían poner en peligro nuestros dominios.
Yo misma si hubiera sido Neandertal

Arrasamos hábitats, rompemos equilibrios naturales, borramos la biodiversidad de nuestro planeta. Muchos de nosotros lo siguen haciendo mientras la otra inmensa mayoría hace la vista gorda. Nuestro origen nos empuja a seguir estas conductas. Entonces ¿todo está perdido? ¿podríamos vivir en harmonía con el resto de especies de este Planeta? Eudald Carbonell sentencia que el homo sapiens se enfrenta ahora a un gran reto. Según el paleontólogo existe una incipiente conciencia crítica de especie. En este artículo del año 2010 dice que en el futuro ve crisis sistémicas (¿os suena?), que la humanidad será incapaz de reaccionar ante una aceleración producida por la revolución científica y colapsará. Ojo que "un 15 por ciento o más de nuestra especie podría pagar con su vida la continuidad evolutiva del sistema". "Es posible que esta gran sacudida ayude a la humanidad a generar conciencia de especie cualitativa, que haga de la capacidad y eficiencia biolótica, ecológica y económica la constante futura de la evolución consciente y responsable, por primera vez en la historia de la evolución de los organismos del planeta".

Hoy, más que nunca, depende de nosotros dar un giro a esta situación, coger las riendas de nuestra propia evolución a través de la conciencia de especie. Estoy convencida de que cada vez somos más los que creemos que si no lo hacemos, está en juego nuestra propia supervivencia. El homo sapiens se encuentra entre las cuerdas. O abandona su condición de territorial o terminará desapareciendo. Ya no es solamente un tema de sensibilidad o de ser más o menos hippie, se trata de nuestra vida y sobre todo de las que están en camino.

Cierro este post con el documental Green, que vi hace casi 2 años en el FICMA (Festival Internacional de Cine de Medio Ambiente de Barcelona). Es un dramático viaje de un orangután afectado por la deforestación, pero también disfrutaréis del esplendor de la selva indonesia, sin música ni voz, ni efectos añadidos. Entenderéis el negocio de las plantaciones de aceite de palma y veréis quienes están detrás. Quizá os ayude, como a mi, a ir tejiendo un entramado de ideas que nos permitan avanzar en el camino de la conciencia de especie.

 

20 de septiembre de 2011

El "pagès" que no araba los campos

Su guía es la luz del sol. Se levanta de la cama cuando asoma el primer rayo por la ventana y guarda sus herramientas cuando su vista ya no le permite distinguir los surcos del campo. Así transcurren sus días, uno tras otro, los 365 días del año.

Los últimos avances en las técnicas agrícolas le han permitido salvaguardar su espalda, pero no consigue desprenderse de la tierra, su vida, y piensa que si él no interfiere el proceso no tiene sentido. Es, lo que en una ocasión dijo un periodista de la revista La Gaceta Agrícola "un pagès del siglo XXI".


Un día, leyendo esta misma publicación, se entera que científicos y meteorólogos han presentado una nueva tecnología que permite predecir con un 95 por ciento de fiabilidad el tiempo que hará en una región concreta y relacionar esta información con la productividad de las tierras. Se trata de un software que puede instalarse en el ordenador con un 20 por ciento de descuento para los suscriptores de la revista. Ese mismo día se hace con él. Cómo no iba a hacerlo si es un pagès del siglo XXI.

Ya no sería necesario vivir de creencias e intuiciones. A partir de ahora, sería tan fácil como encender el ordenador y realizar sus propias previsiones meteorológicas y cruzarlas con centenares de variables. Desde ese momento, ya no recordó que el bagaje que tenía acumulado de tanto tiempo proveniente de muchas generaciones tampoco le había ido tan mal. Al fin y al cabo, sólo perdió la cosecha un par de veces en 20 años. Y por ser un hombre previsor y tener sus tierras aseguradas, no se arruinó.

Deja de levantarse de la cama a toque de rayo de sol. Ya no se le oye silbar en el campo. No recuerda qué es oler la tierra y notar la proximidad de la lluvia y el calor en el ambiente. Se olvida de su tierra y se aleja de su vida refugiándose en estadísticas y previsiones.

El software funciona de maravilla teniéndole a él pegado en la pantalla. Por contra, sus tierras pronto empiezan a perjudicarse. La maquinaria queda obsoleta y nadie se hace responsable de cambiarla. No pisa la tierra y ya no puede darse cuenta de que no está bien arada. Pero lo peor llega con una plaga de un insecto originario de tierras americanas y que el software no tenía registrado. Tarda demasiado en reaccionar y se fastidia toda la cosecha.


El periodista de "La Gaceta Agrícola" le visita para entrevistarle sobre el nuevo insecto. Es el único pagès de toda la zona que no ha reaccionado a tiempo y lo ha perdido todo. "¿Qué ha ocurrido, por qué no habló con sus compañeros? ellos encontraron rápido la manera de acabar con la plaga", le pregunta el periodista. A lo que él contesta: "sólo hice lo que se supone que debe hacer un pagès del siglo XXI".

Cuidado, no nos perdamos en las previsiones, objetivos, estadísticas y resultados inmediatos. La tecnología nos aporta mucha información y conexiones con otras personas, pero son inútiles si nos hacen ineficaces en el momento de actuar o nos resta demasiado tiempo a la acción. Como me ha dicho hoy un buen amigo "no podemos olvidar que, en el fondo, todos somos pageses".



Fotos de los óleos de Vincent Van Gogh

12 de abril de 2011

Plan de viaje para el cambio

Foto de Paul Lowry
"Podemos llamarle 2.0 pero en realidad estamos aquí porque creemos que podemos hacer las cosas de forma distinta para mejorar", twitteaba el otro día y varias personas manifestaron su adhesión a esta afirmación. Somos utópicos y soñadores, estamos cansados de hablar siempre de los mismos problemas y ahora nos encontramos con ideas para construir el futuro. Sí, futuro, porque el presente sigue, por lo general, atrapado entre la indiferencia y la oposición sin diálogo. Muchos de nosotros trabajamos ahora para lo que vendrá, lo que inevitablemente caerá por su propio peso en unos años. Parece pues, que ahora es momento de agruparnos, de compartir ideas y de vislumbrar caminos. El cambio real vendrá cuando llegue la generación que no esté dispuesta a aceptar vivir atrapados en un bucle de aburrimiento y negación, cuando sitúen la libertad y la creatividad por encima de cualquier  imposición.

Y mientras tanto, ¿qué podemos hacer los que ya no estamos cómodos con esta situación y vivimos ansiosos por ver crecer algo nuevo? Para empezar, darnos cuenta que este es un momento de reconstrucción y de ver nacer cosas nuevas. Si no estamos contentos con lo que tenemos y nos rodea, ahora podemos intentar cambiarlo, tenemos más posibilidades que antes, aunque nadie dijo que fuera fácil. Las grietas del sistema son más profundas y están vacías. Si intentamos llenarlas seguramente no veremos a corto plazo los frutos, pero el camino abierto lo hará más transitable para los que vienen detrás.

Y para hacer este camino he preparado un plan de viaje:

Invitados: un grupo formado por personas de distintas generaciones, que tienen profesiones, aptitudes y responsabilidades distintas.

Ruta: el viaje se desarrolla por lugares turísticos y también por tierras desconocidas donde el viajero podrá deleitarse con parajes y gentes que normalmente están fuera de los circuitos comerciales. También habrá tiempo para la improvisación: se guardarán algunos días para que el grupo decida qué hacer y qué visitar. Para ello es importante saber escuchar y conversar.

Horarios: el plan de viaje exige horarios flexibles. Algunos días se dormirá poco, pero se compensará con algún día de descanso. Es importante mantener un buen estado de forma física porque está previsto hacer senderismo por zonas difíciles de montaña.

Climatología: se recomienda llevar vestimenta de invierno y verano. La zona a la que se dirigen tiene un clima extremo. Las noches son muy frías y los días calurosos. Es muy probable que haya lluvias torrenciales pero encontrarán refugios para estar a salvo.

Seguridad: en general, está considerada una zona segura pero deben tener en cuenta una precaución: dejar de lado el pesimismo.

Transporte: mayoritariamente se desplazarán a través de sus sueños pero también deben hacer uso de la razón. Si en algún momento se encuentran perdidos, pregunten a los catalizadores, les guiarán de nuevo en su camino.

Hace un tiempo que se han empezado a abrir las inscripciones. ¿Te apuntas?

14 de septiembre de 2010

El cambio climático es inevitable, debemos adaptarnos a ello

Esta rotunda afirmación del científico James Lovelock nos puede parecer catastrofista de entrada, pero él mismo se define como todo lo contrario. Hoy el profesor Lovelock, el creador de una de las teorías científicas más rompedoras del siglo XX, ha pronunciado una conferencia en Barcelona y ha puesto de manifiesto que a sus 91 años conserva una brillante lucidez. No podemos hacer nada a corto plazo que frene el cambio climático, es más, este cambio se produciría igualmente (nosotros lo estamos acelerando), y en lo que debe focalizarse ahora la humanidad es en adaptarse a esta nueva situación. Para ello es importante que nuestra inteligencia se dedique a crear para salvarnos de una futura hecatombe. Porque vale la pena que sigamos poblando este planeta, como especie inteligente que somos (única conocida hasta la fecha), con nuestros defectos y virtudes . Bella reflexión que nos anima a seguir adelante en la lucha por nuestra supervivencia.

Lovelock hoy nos ha salvado de toda culpa. Nos ha dicho que el cambio hacia las sociedades industrializadas, que comportó un aumento de la emisión de CO2 ha sido un paso necesario en nuestra evolución. Las energías renovables (dice que en Alemania producen más CO2 que las convencionales) y una mayor concienciación por parte de la población son importantes, pero no frenarán este proceso. No es momento de mirar atrás, de cargar con el pasado. Ahora el reto es plantearse un futuro incierto, de grandes migraciones por motivo del clima, de nuevas enfermedades... Lovelock es como un dios que nos concede el perdón. Pero que a la vez nos abre la puerta a los años venideros, que hay que verlos como el reto más importante al que nos hemos afrontado jamás. ¿La ciencia será capaz de salvarnos? ¿Podremos saltarnos la parcelación científica y trabajar de forma colaborativa?

Entonces, ¿cómo creéis que debería enfocarse la comunicación por la sostenibilidad y el futuro de nuestro planeta? Lovelock nos dice que huyamos de teorías catastrofistas fundamentadas por lobbies poderosos. Fomentemos una cultura positiva de cambio y colaboración. Quizá el miedo sirvió en un tiempo determinado, para dar la primera señal de alerta, pero ahora hay que evolucionar hacia otros enfoques.

He seguido su conferencia vía streaming y me he quedado con las ganas de hacerle una pregunta: Lovelock dice que si nos integráramos en los mecanismos de funcionamiento de la Tierra, como casi todas las especies, podríamos hacer un planeta inteligente. ¿Será la humanidad capaz de entender nuestra conexión con Gaya y fluir con la naturaleza para que el clima se adapte a nuestra vida?

Nuestros antepasados tenían un gran respeto por la naturaleza y eso les proporcionó su supervivencia durante años... ¿debemos volver atrás o la ciencia será nuestra salvación en los próximos años? Creo que la clave está en poner este debate en un lugar privilegiado en las agendas políticas y de nuestra vida diaria.

Finalmente, en la forma, me ha gustado la exposición de Lovelock porque demuestra que la ciencia puede interesar a todas las personas, que se puede ser revolucionario y comprometido siendo a la vez educado y correcto y que sobre todo en nuestro país, tenemos mucho camino por recorrer en cuanto a cómo divulgamos la ciencia.

Si queréis seguir leyendo sobre el tema, no os perdáis la entrevista que ha publicado hoy El Periódico y también podéis entrar en Twitter y seguir el hashtag de la retransmisión en vivo de la conferencia.
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