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Mostrando entradas con la etiqueta alimentación. Mostrar todas las entradas
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8 de mayo de 2016

Alimentos buenos, feos y malos


La esfera pública se mueve en los extremos. Hay que identificar al bueno, al feo y al malo y señalarlo con el dedo las veces que sea necesario. Y la alimentación no queda fuera de este escenario. Existen alimentos buenos o saludables, feos o desagradables de ver y comer y alimentos malos que hay que evitar a toda costa.

Las legumbres, pobres, un pilar indispensable en la dieta mediterránea, tienen el papel del feo. Sencillamente no están de moda y están esperando que se conviertan en vintage de la mano de un influencer que logre rescatarlas. Mientras esto ocurre, la ONU ha declarado este año 2016, el Año Internacional de las Legumbres, veremos si consiguen promocionar su consumo. En esto de las modas de los alimentos, como en el resto de modas, tiene mucho que decir el mundo anglosajón, a pesar de que la dieta mediterránea ostenta todos los honores mundiales auspiciada por médicos y nutricionistas. A principios del 2016 un portal online británico indicó que el black pudding, una especie de morcilla del Reino Unido e Irlanda era uno de los superalimentos de 2016. Los medios de comunicación españoles recogieron el guante de tal distinción y enseguida la relacionaron con la morcilla: Orgullo español vía The Daily Mail y The Guardian.

Las sardinas y boquerones también son los feos. Son baratos y no tienen glamour y además tienen mala prensa porque "huelen mal" cuando se cocinan. En esta categoría del pescado azul, el atún y el salmón gozan de mejor reputación (¿será en gran medida por el sushi?), aunque al ser piezas de mayor tamaño tienen concentraciones más altas de mercurio, sobre todo el atún, que aparece siempre en las listas de pescados con mayor concentración de este metal pesado. "Saludable" y "guay" no necesariamente van de la mano... pero ahora entraremos de lleno en los alimentos buenos, y ahí sí que ambas características se cogen de la mano.

No hay web de recetas "saludables" que no incluya recetas con quinoa, avena y semillas de chía. Son superalimentos, y esta misma categorización, no exenta de polémica entre los profesionales de la nutrición, provoca un efecto llamada para que se repliquen hasta la saciedad sus bondades así como su uso en la cocina. Resulta curioso cómo este tipo de alimentos se promocionan de forma masiva por   Internet, ahí es donde nace y se hace grande la tendencia, y más adelante las grandes empresas de alimentación empiezan a incorporar estos alimentos a sus productos.

A veces los malos no son tan malos y esto es lo que ocurre con los alimentos etiquetados así. ¿Os habéis fijado en los distintos tipos de "leche" que hay en la nevera de vuestra oficina? Y es que en el capítulo de alimentos "malos" tenemos a dos incorporaciones relativamente recientes: el gluten y la lactosa. "La era de los ingredientes tabú", dicen en este artículo. Algo que aprovechan muy bien las empresas para posicionar productos que los sustituyan. Algo distinto es la cruzada contra el azúcar, está en el punto de mira de la OMS y por razones más que justificadas ya que es el principal causante de obesidad y diabetes.

¿Cuál sería la receta para huir de estas etiquetas? Si no soléis hacerlo os invito a pasear por un mercado español para daros cuenta que ahí no hay ni buenos, ni feos ni malos. Solo hay lo mejor y más rico de la dieta mediterránea esperando deleitaros el paladar y que llegue algún día su momento de gloria de la mano del experto gastronómico de turno.

6 de mayo de 2010

Mi compra saludable sostenible


Me pregunto hasta qué punto soy consciente de las pequeñas cosas que puedo hacer para cuidar nuestra casita azul, y en consecuencia mi salud y la de los que me rodean. Ahí va una receta:

- 15 minutos de tiempo.

- Un paseo por un mercado cercano a casa.

- Fluir en una pequeña conversación.

Cada vez son más numerosas las fruterías y verdulerías en los pueblos y ciudades. Pero a la vez, a medida que aumentan en número, disminuyen estrepitosamente en calidad. Todo sabe a lo mismo: a nada. Busqué opciones de cajas de fruta y verdura ecológica que te envían a casa cada cierto tiempo, pero lo desestimé por problemas logísticos.

Llevaba ya cierto tiempo fijada en este tema, hasta que un día entré en el mercado del pueblo vecino y me llamó la atención una parada pequeñita que tenía carteles de “Cosecha propia”. Compré piezas de distintas frutas y verduras y le pregunté al señor dónde estaba su huerto. Y cuál fue mi sorpresa cuando me dijo que estaba al ladito de mi casa. Así que ahora, cuando llego del trabajo, veo cómo maduran las berenjenas y judías y sé cuándo estarán ricas para ir a comprarlas. Además son berenjenas que saben a berenjenas y judías que saben a judías.

Esta es mi compra saludable sostenible: menos contaminación en el transporte de alimentos, mayores beneficios para el productor, y en consecuencia, para la zona donde vivo, y un sabor inigualable que imagino tendrá algo que ver con el aporte de vitaminas. Muy bonito todo… sólo me acecha una duda: ¿hasta cuándo podrá mantener el señor su huertecito frente la presión urbanística?

¡Disfrutémoslo mientras dure!

2 de diciembre de 2009

¿Te duele algo? Las bayas de Goji te curarán

Foto de Antonio Tajuelo
Probad de pronunciar las siguientes palabras mágicas: bayas de Goji (pronunciarlo GoYi, como los tibetanos, si no NO funciona). ¿Habéis notado algo distinto? ¿Ya no os duele la cabeza y parecéis más jóvenes? ¿Verdad que esto es una estupidez? Pues no dista demasiado de la realidad esta tontería que acabo de formular. Resulta que este rico, nutritivo y unicoenelmundo alimento se ha puesto de moda en herboristerías y… ¡fruterías! de España. Maldita crisis, también la notamos en cosas como éstas.

En sólo dos días, dos personas me han hablado de las prodigiosas cualidades de este alimento que no es más que el nuevo adelgazante milagroso, el nuevo crecepelo fantástico o el nuevo afrodisíaco infalible. Y con todo esto no niego, por ejemplo, que pueda tener propiedades antioxidantes, pero de aquí a producto milagro para todo y poner por ello como ejemplo la experiencia de Li Ching-Yuen me parece pasarse de frenazo.

El hecho que sea un producto natural, cultivado en las cumbres del Himalaya, con un aire puro al cien por cien, no quita que sus propiedades no han sido debidamente estudiadas (me refiero siguiendo un método científico). Además (y esto es más grave) de los efectos adversos que este producto pueda producir (alergias, intolerancias…), como apuntan aquí.

La etiqueta de “producto natural” no es sinónimo de “lo demás ya no importa”. Lo mismo que exigís para un alimento envasado y un medicamento químico, exigirlo también para este tipo de productos. Todos, naturales o no, van a parar al mismo sitio: ¡nuestro cuerpo! Consejo de blogger.

¿Habéis oído hablar alguna vez de este producto? ¿Lo habéis probado? Si eres profesional sanitario, ¿cuál es tu opinión?
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Mi Columpio por Montse Carrrasco Astals se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported.
Basada en una obra en micolumpio.blogspot.com.