20 de noviembre de 2012

Lo que un peludo me enseñó de unos veterinarios


Esperaba esa llamada. Sabía que llegaría ese mismo día. Descolgué y escuché cómo se hacía realidad mi premonición: Ulises estaba ya muy enfermo, le fallaba el hígado y otros órganos, ya no había nada más que hacer por él. Así que había llegado el momento de tomar la decisión de permitirle morir con dignidad.

Ulises llegó a casa hace 5 años y medio. Fue un hurón juguetón, bonachón, obediente y saltarín. Una delicia y un auténtico placer haber compartido este tiempo con él. Un animal que se ha adaptado completamente a nuestro estilo de vida, a nuestros horarios, a nuestras rutinas. Muchos son los momentos que quedan inmortalizados en mi memoria de sus correteos por habitaciones y pasillos, donde aún me parece que asomará su cabecita pidiendo juegos.

A Ulises lo trataban en el Hospital Cínic Veterinari de la UAB. El pequeño peludo era el paciente y yo en parte pues también ya que durante estos años de visitas, pruebas e intervenciones eres un intérprete humano delante del veterinario e intentas empatizar con lo que le ocurre al animal. Al principio es complicado pero luego, a medida que vas conociendo los comportamientos del peludo, la cosa va mejorando. Así, cuando Ulises era bebé y me preguntaban "¿Qué tal ha hecho estos días las cacas?" tardábamos 5 minutos en saber si las hacía bien o mal. Suerte que poco a poco fuimos mejorando... Al fin y al cabo se trata de un engranaje impulsado por la escucha activa entre responsable y veterinario, que en nuestro caso creo que ha funcionado muy bien. En ocasiones había pensado que para los veterinarios no debe ser nada fácil, si ya existe un enorme agujero a veces en la comunicación entre profesional sanitario y paciente humano, imagínate teniendo como interlocutor a un humano interpretando los síntomas de un pequeño peludo. Por eso me fascina la paciencia y templanza de estos profesionales.

En la recta final, cuando las cosas empezaron a ponerse feas, los veterinarios no dejaron de buscar soluciones para Ulises y de darnos ánimos a los humanos. Fueron muy importantes una cosa y la otra para llevarlo bien. Con la información clara y entendible y las distintas opciones expuestas, pensando en la calidad de vida del pequeño peludo, para mi los últimos instantes fueron un agradecimiento doble: por haber disfrutado todo este tiempo con Ulises y porque los profesionales que lo trataron lo hicieron de forma afablecariñosa. Y también fueron así conmigo. 

Gracias Jaume y Laura por vuestra labor. Y gracias también al resto del equipo de profesionales y estudiantes del Hospital Veterinari de la UAB. Sin duda, para nosotros fuisteis los mejores veterinarios que pudimos tener.

Y a ti, pequeño juguetón, espero que estés pegando botes detrás del arcoiris, ahí donde dicen que van todos los animales cuando nos dejan.

14 comentarios:

  1. Monste, un texto precioso. Siento tu vacío como si fuera mío. Un abrazo.

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  2. Qué bonito.
    Seguro que Ulises se fue feliz sabiendo que le quieren y le han querido tanto.
    Un beso.

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    1. Eso pensé también! Ha sido un peludo mimadísimo je je Gracias wapa! Besos!

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  3. Oooooooh pobre Ulises :((((( Segur que està jugant i dormint allà a on es perd el cel.
    Una forta abraçada :)

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  4. Montse,
    quin preciós homenatge a l'Ulises, i quin bonic reconeixement a aquestes persones (els veterinaris) que, com bé dius, ho donen tot sempre pels nostres peluts...
    Una forta abraçada i gràcies per expressar així aquestes emocions!

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    1. Què fàcil surten les paraules quan toquen el cor...! Moltes gràcies per acostar-te a aquest raconet, una abraçada!

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  5. M'ha semblat un gran homenatge al bitxo!!
    Els que tenim mascotes, sabem l'estima que se'ls hi pot agafar, a vegades arribant al límit de la boxeria (recordas l'excursió amb la Loola als braços.... de boixos jiji!!!)
    La nostra experiència amb la Loola cuan es va posar malalta de petita i el veterinari no trobaba qué li passava, em fa entendre perfectament tot el que dius d'aquest professionals.
    Un gran record per l'Ulises!!

    Tonets.

    Xipis

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    1. Sí, i tant que la recordo! Sort que encara era petitoneta, jeje! Moltes gràcies wapíssima per deixar-te caure per aquí! Petons!

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  6. Morir con dignidad..que comprensible y natural suena, tanto hablando para una mascota cuanto más para un familiar..y todavía hay quien lo duda.

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    1. Así es, con un animal lo tenemos clarísimo. En las personas aún no tanto. Pero creo que a medida que vas viviendo experiencias en esta vida, incluídas pérdidas importantes de seres queridos, y piensas en ello, y también en cuando llegue tu momento, das cada vez más valor al "morir con dignidad". ¡Gracias Irene!

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