25 de julio de 2016

¿Vivimos en un bucle vintage?


El otro día se coló en mis pensamientos una conversación de autobús entre dos chicos adolescentes acerca de sus películas favoritas. Ambos citaban cintas de los años 80 y 90 y me pareció muy sorprendente que se quedaran tan lejos en el tiempo.

Luego caí en la cuenta de que justo a mi lado se sentaba otro chico muy joven con una camiseta de Iron Maiden y unos cascos de los que se escapaba alguna nota musical de rock duro del de antes.

En la siguiente parada subió una chica que lucía un top de encaje de los que aún guarda mi madre de mi bisabuela, combinado con unos tejanos estropeados y parcheados con estudiada dejadez como los que solía lucir en mis años mozos.

Todas las tendencias antiguas conviven ahora en lo que llamamos "actual". Y lo que a través de la cultura de masas nos venden como "nuevo" no es más que una reedición descafeinada y con sacarina de lo que ya ocurrió. Incluso la política insiste en autonombrarse renovada y enseguida te das cuenta que está cargada de ideas del siglo pasado.

Por eso vamos a las fuentes, ahí donde eclosionó todo aunque no pertenezca a nuestra generación. Viajamos a través del tiempo para que unas notas musicales nos hagan volar como aquellos que oyeron por primera vez los acordes de Pink Floyd o se fasciraron observando un cuadro impresionista. Luego el fin de semana vamos a un mercadillo vintage para encontrar reliquias únicas de bisabuelas que den un toque de distinción a nuestro fondo de armario e imaginamos cómo vestían las mujeres en esas épocas. Y nos da por sacar una lista de Internet de los mejores clásicos para ir alternado su lectura con los bestsellers de turno.

Todas las tendencias funcionan. Se mezclan, reviven en cuestión de días. En este ir y venir cultural una que ya tiene una edad decide ahora viajar a su adolescencia y terminar este post con una joya del grunge mientras por la tele echan Tiburón, esperando que llegue realmente algo "nuevo" con lo que sorprenderse ;)

8 de mayo de 2016

Alimentos buenos, feos y malos


La esfera pública se mueve en los extremos. Hay que identificar al bueno, al feo y al malo y señalarlo con el dedo las veces que sea necesario. Y la alimentación no queda fuera de este escenario. Existen alimentos buenos o saludables, feos o desagradables de ver y comer y alimentos malos que hay que evitar a toda costa.

Las legumbres, pobres, un pilar indispensable en la dieta mediterránea, tienen el papel del feo. Sencillamente no están de moda y están esperando que se conviertan en vintage de la mano de un influencer que logre rescatarlas. Mientras esto ocurre, la ONU ha declarado este año 2016, el Año Internacional de las Legumbres, veremos si consiguen promocionar su consumo. En esto de las modas de los alimentos, como en el resto de modas, tiene mucho que decir el mundo anglosajón, a pesar de que la dieta mediterránea ostenta todos los honores mundiales auspiciada por médicos y nutricionistas. A principios del 2016 un portal online británico indicó que el black pudding, una especie de morcilla del Reino Unido e Irlanda era uno de los superalimentos de 2016. Los medios de comunicación españoles recogieron el guante de tal distinción y enseguida la relacionaron con la morcilla: Orgullo español vía The Daily Mail y The Guardian.

Las sardinas y boquerones también son los feos. Son baratos y no tienen glamour y además tienen mala prensa porque "huelen mal" cuando se cocinan. En esta categoría del pescado azul, el atún y el salmón gozan de mejor reputación (¿será en gran medida por el sushi?), aunque al ser piezas de mayor tamaño tienen concentraciones más altas de mercurio, sobre todo el atún, que aparece siempre en las listas de pescados con mayor concentración de este metal pesado. "Saludable" y "guay" no necesariamente van de la mano... pero ahora entraremos de lleno en los alimentos buenos, y ahí sí que ambas características se cogen de la mano.

No hay web de recetas "saludables" que no incluya recetas con quinoa, avena y semillas de chía. Son superalimentos, y esta misma categorización, no exenta de polémica entre los profesionales de la nutrición, provoca un efecto llamada para que se repliquen hasta la saciedad sus bondades así como su uso en la cocina. Resulta curioso cómo este tipo de alimentos se promocionan de forma masiva por   Internet, ahí es donde nace y se hace grande la tendencia, y más adelante las grandes empresas de alimentación empiezan a incorporar estos alimentos a sus productos.

A veces los malos no son tan malos y esto es lo que ocurre con los alimentos etiquetados así. ¿Os habéis fijado en los distintos tipos de "leche" que hay en la nevera de vuestra oficina? Y es que en el capítulo de alimentos "malos" tenemos a dos incorporaciones relativamente recientes: el gluten y la lactosa. "La era de los ingredientes tabú", dicen en este artículo. Algo que aprovechan muy bien las empresas para posicionar productos que los sustituyan. Algo distinto es la cruzada contra el azúcar, está en el punto de mira de la OMS y por razones más que justificadas ya que es el principal causante de obesidad y diabetes.

¿Cuál sería la receta para huir de estas etiquetas? Si no soléis hacerlo os invito a pasear por un mercado español para daros cuenta que ahí no hay ni buenos, ni feos ni malos. Solo hay lo mejor y más rico de la dieta mediterránea esperando deleitaros el paladar y que llegue algún día su momento de gloria de la mano del experto gastronómico de turno.

20 de septiembre de 2015

"Clave K", House of Cards a la catalana


¿Os imagináis trasladar la trama de la serie House of Cards a Cataluña y la situáis en los años 80? Este parece ser el ejercicio literario que ha hecho la autora del libro "Clave K", Margarita Rivière, quien falleció poco después de publicar esta novela. Pero no, no se inspiró en esta serie de superéxito. Inició su trabajo hace 15 años cuando alguien le encargó que escribiera sobre la transición en Cataluña. Podemos imaginar que los sucesos que fue desentrañando fueron tan kafkianos que no le permitieron escribir un ensayo, el género literario con el que solía trabajar la periodista. Según ella misma cuenta, la novela le permitió escribir con mayor libertad y llegar a describir mejor la realidad de una etapa muy concreta de la historia de Cataluña.

Hay muy poco escrito sobre la publicación de esta novela, y esto me llamó mucho la atención. Decidí leerla después de constatar que ninguna editorial se atrevió a publicarla hasta ahora. Pero... ahora que ya sabemos que el Molt Honorable quizá no lo era tanto, ¿qué otras claves podía plantear una novela sobre la "época dorada" de nuestro President? Pues muchas, y van más allá de la política.

"Clave K" es una novela que hace un retrato crítico de la construcción de la catalanidad, de lo que representa ser catalán en una sociedad occidental y moderna que en los 80 luchaba a marchas forzadas por desvincularse del franquismo pero que a su vez se le escapaban tics de dictadura. Margarita nos pone un espejo a los catalanes para que veamos nuestros defectos y de esta forma podamos lamernos las heridas. Pero no se queda ahí. La novela es un retrato del Poder con mayúsculas. Del efecto opiáceo que ejerce sobre el Pueblo y de la mafia que lo rodea. De cómo hemos ido construyendo un exceso de confianza en los que nos gobiernan creando un pensamiento único y políticamente correcto que nos ha mantenido anestesiados.

Es un libro que se lee muy rápido a pesar de ser complejo. Una pena que Margarita justo nos haya fallecido ahora, dejando tantas incógnitas (¿cuánto de verdad hay en este libro?). Pero al fin y al cabo qué más da. El relato que Margarita hace es creíble y universal. Y muy políticamente Incorrecto.


5 de marzo de 2015

5 cosas sorprendentes que me enseñó mi embarazo


Sabía que quizá tendría náuseas y acidez, que mi percepción del mundo cambiaría, que me sentiría más cansada. Me contaron cómo cambia el cuerpo y las relaciones que tienes con las personas que te rodean. Todas y cada una de las mujeres con las que hablaba revivieron conmigo su parto y me dijeron que todo iría bien. Consulté revistas, repasé foros y leí las experiencias personales de otras embarazadas

Y de todo lo que leí y me contaron nadie me dijo que:
  1. A pie y nadando se llega a (casi) todos los sitios: Durante el embarazado fui dejando de forma paulatina el coche y las carreras a medida que iba estirando los paseos. Con ello descubrí que todo está más cerca de lo que parece y que cuando las piernas empiezan a hacerse notar entonces llega el momento de tomar el relevo flotando un rato en el agua.
  2. Lento no es sinónimo de ineficaz: Los movimientos de una embarazada son más lentos (y más torpes), trabajas a una velocidad menor e incluso pierdes la capacidad de hacer varias cosas a la vez. Pero tienes claro qué es lo más importante en cada momento; en mi embarazo lograba estar concentrada y no me alteraban las distracciones.
  3. Las plantas de casa pueden vivir más allá de los tres meses: Sentirte más hogareña y estar más sensible por lo que te rodea implica desarrollar más sensibilidad por las plantas de casa. ¿Cómo voy a cuidar un bebé si no puedo sacar adelante mi ficus? -pensé- Y a continuación me empleé a fondo para demostrarme a mi misma que podía hacerlo.
    Mi ficus progresa adecuadamente
  4. Los pájaros de ciudad también cantan de noche: Un sueño ligero y una vejiga aplastada provocan despertares nocturnos. En uno de ellos descubrí que en plena noche se oía el canto de un pájaro. ¿Tenía un nuevo vecino? "Probablemente no", me dijo una amiga aficionada a la biología, "has tenido suerte de dormir siempre muy bien. Es probable que el invierno tardío haya hecho retrasar la vuelta de un ruiseñor".
  5. Un vídeo ñoño de bebés es más eficaz que una cebolla: Hasta entonces las cebollas eran las culpables de provocarme lagrimones de forma más rápida e incontrolable. Todo cambió cuando el primer vídeo sensiblón para papás se coló en mi vida de embarazada.

¿Estás embarazada? ¿Lo has estado alguna vez? ¡Cuéntame algo que nunca imaginaras que te enseñaría tu embarazo!

13 de febrero de 2015

De lo que me ha enseñado mi currículum sonoro


Corría el año 2002. O 2003. Veintipocos. Me encerré en un estudio de radio y me dispuse a grabar lo que llamé "Mi currículum sonoro". Una recopilación de mis años de radio que debía servir como carta de presentación para encontrar un nuevo empleo. Ese currículum no cumplió este objetivo pero lo que por aquel entonces ignoraba es que hoy, más de 10 años después, en el Día Mundial de la Radio, volver a recuperar mi currículum sonoro me enseñaría a entender por qué por aquel entonces no funcionó.

Recopilé 5 ó 6 cintas de cassette al tuntún de distintos programas de radio en los que había colaborado mientras estudiaba periodismo, pedí permiso para entrar en el estudio de grabación después de garabatear algunas líneas para locutar y me dispuse a crear mi currículum sonoro. "¿Qué mejor forma para mostrar lo que era capaz de hacer en la radio que contándolo yo misma en formato sonoro?" -pensé- "¿Cómo no se me había ocurrido antes?". Cuando lo tuve listo hice un listado de emisoras de radio donde entregarlo. Ahora no recuerdo cuál era la lista completa pero sí que recuerdo que estaban por ejemplo la Cadena SER, RNE y la ya desaparecida COM Ràdio. Decidí ir personalmente a cada una de las emisoras de radio, en la recepción pedía por el "director de programas" y le entregaba a la persona que me recibía en la entrada un sobre que contenía un CD.

Y esperé. Durante un tiempo pensaba cada día "¿lo habrán oído?" "¿qué les habrá parecido?" "¿llamarán...?". Y no, no llamó nadie, y cuando ya dejé de pensar en ello mi vida profesional me encaminó hacia otro lugar bien distinto.

Esta mañana, sacando el polvo de la estantería de los CD's y pensando en deshacerme ya de ellos, he tenido la certeza de que nadie lo oyó. ¡Qué ilusa fui! Dejar un sobre en recepción y pensar que alguien podría dedicar unos segundos a escucharlo. Creo incluso que la persona de recepción, al no tener un nombre a quien entregarlo optó por deshacerse de ese bulto molesto. Y es que antes era más complicado dar con los nombres de los receptores adecuados: No existía Linkedin, ni Twitter. Y las webs de las radios aún dejaban mucho que desear. ¿Que hubiera hecho si tuviera los medios que tenemos hoy? Pues subir mi currículum sonoro a mi blog, compartirlo en redes sociales y contactar de forma más personalizada con los responsables de programas. Aunque también es cierto que si por aquel entonces las posibilidades laborales en los medios eran ínfimas ahora lo son aún más.

Hoy, me permito cerrar este Día Mundial de la Radio haciendo lo que no pude hacer en aquel momento, compartiendo el archivo sonoro en mi blog pero con un fin distinto. A modo de homenaje de este medio que han matado más de mil veces pero aún sigue vivo, reinventándose; que tanta compañía hace a los que la escuchan y tanta unión y compañerismo infunde a los que la hacen. Fui una privilegiada de trabajar en él, ahora lo sé.

Escucha aquí "Mi Currículum Sonoro" (la mayor parte está locutado en catalán).

9 de julio de 2014

La difícil tarea de escuchar

Foto de bryonia

Los que somos periodistas sabemos lo difícil que resulta hacer una entrevista y escuchar a tu entrevistado. Parece muy básico, por eso nadie te lo enseña, pero en realidad es la parte más complicada de una entrevista: Estar atenta a lo que dice tu interlocutor y a la vez mantener la capacidad de hacer "buenas preguntas". Por eso, las mejores entrevistas suelen ser aquellas que no se hacen en directo, se graban sin ninguna pretensión, puede que con intención de recuperarlas más tarde y seleccionar lo más importante. Por algo será que los periodistas de la "antigua escuela" prefieren el lápiz y el papel, el tiempo suficiente y un ambiente relajado para que salga lo mejor de ambos.

Hace algunos días participé en un taller de Alejandro Jodorowsky y me encontré en una situación parecida. Uno de los ejercicios del taller consistía en sentarse enfrente de un desconocido y contarle tu vida en un período determinado de tiempo que Jodorowsky iba marcando. Una persona contaba su vida y la otra debía limitarse a "sólo" escuchar. ¿Qué creéis que es más difícil? De entrada, así en frío, pensar en hacer un resumen de tu vida a a alguien que no conoces de nada se plantea como una misión pesadumbrosa: ¿Por dónde empiezo? ¿Qué destaco? ¿Dónde me detengo más?.... Pero lo cierto es que, sean 5 minutos o 2, una vez empiezas te das cuenta que todo va fluyendo y el discurso casi parece que te lleva de un acontecimiento a otro, casi sin esfuerzo. Me di cuenta una vez más que estamos muy bien dotados para contar historias, nadie se queda en blanco ahí, y más cuando se habla de uno mismo. Pero lo que más me llamó la atención de cuando yo contaba mis propias historias es que mis ganas y mi ímpetu cambiaban en función del interés que parecía mostrar mi interlocutor. Hubo uno de los tres que noté que desconectó ya en el minuto uno. Otra mujer parecía más interesada y me dio la sensación que escuchaba hasta el final. La última chica habló antes que yo y me di cuenta que teníamos vivencias parecidas, así que cuando me tocó a mi le conté experiencias parecidas a las suyas y fue la que más atención mostró. 

Cuando me puse en el lugar de "escuchadora" sí que fue realmente complicado. El primer señor no escuchó las instrucciones del ejercicio y me contó durante 5 minutos los libros que se había leído de Jodorowsky. "Qué ironía -pensaba mientras él hablaba- estamos haciendo una práctica sobre hablar y escuchar y empieza sin enterarse de lo que tiene que hacer". Este pensamiento no me dejó tranquila en casi toda su intervención, así que poco oí realmente de lo que me contaba. Con las otras dos personas la experiencia mejoró y, como he dicho, hubo mejor escucha y habla con la que teníamos más pensamientos y vivencias en común.

Esta tarde, escuchando esta maravillosa canción de Jarabe de Palo después de muchísimos años, me vino a la mente la experiencia del taller y he constatado que la soledad es una auténtica epidemia (muchas personas de la sala terminaron abrazados llorando a hombros del hasta hace pocos minutos, "desconocido"). Solos, en una jauría de conversaciones insulsas que a veces parece que tocan el alma pero lo único que hacen es cubrir con más hielo lo importante. Pienso en lo poco que nos esforzamos en general por escuchar en cuerpo y alma a los que están cerca sobre todo cuando realmente lo necesitan. ¡Es tan simple...! Sólo escuchar, estar... Y al mismo tiempo complicadísimo. Por suerte, como cuenta esta canción, cuando ya todo parece perdido un amigo aparece y tan sólo con mirarte sabe lo que necesitas: Que alguien diga las palabras mágicas y todo se ponga de nuevo en su sitio.

25 de marzo de 2014

¿Tú de qué extremo eres?

¡Hola! Desde un extremo. Foto de txindoki

Cualquier mensaje con engagement, reciclado de algún escritor trasnochado, puede transformarse en toda una filosofía de vida si la publica un influencer, siempre que antes haya pasado por algún filtro de Instagram y se le hayan aplicado los hashtags correspondientes. Cuando los gurús de la tecnología empezaron a hablar de un futuro en el que sería posible personalizar la información no imaginé que eso en realidad significaba: Escoja usted lo que más le convenga, quédese siempre con lo que más le convenza y elévelo a la categoría de religión.

Las opiniones elevadas a religión en Internet se transforman en una arma muy potente para lograr visibilidad y hacer banderas, apologías, posts e, incluso, camisetas. Las opiniones se plasman en mandamientos y el que tiene mejor gracia en contarlos gana más retuits, likes y comentarios. Incluso este post, que pretende criticar la polarización de las opiniones, se está convirtiendo en un texto reivindicativo que busca que se calienten los comentarios a favor y en contra.

Grupos de influencers que opinan igual se encuentran en foros, redes sociales y quedadas presenciales para corroborar que lo que piensan es ciencia y lo que la ciencia dice parece corroborar cada uno de sus pensamientos. La información, entendida como materia prima a través de la que las personas se crean una opinión para argumentar con los demás, es un tesoro cada vez más difícil de localizar. ¿Quién está dispuesto a pagar la información de calidad? ¿Qué periodista trabajará simplemente por amor a la profesión información básica para la ciudadanía? Todo un rompecabecas del que siguen faltando piezas.

Los bloggers a veces hacen de periodistas de medios, los periodistas de medios hacen de bloggers. Los tradicionales géneros periodísticos se fusionan, se entrelazan y acaban difuminándose en algo híbrido sobre lo que es difícil discernir su fiabilidad.

Los emisores de información (sean personas, empresas, instituciones, marcas...) se clasifican en dos únicas categorías: "Buenos" o "malos" en función del latigazo provocado por la última horda de "internautas" cabreados o de fans entregados a la causa.

Hoy, cuando firmas una petición online, escribes un tuit o un post en tu perfil de Facebook, debes tener en cuenta que tal o cual idea podrá ser llevada hacia un extremo: Si publicas sobre animales corres el peligro de convertirte de la liga por la defensa de los animales, si publicas sobre un partido político, automáticamente estarás votándolo las siguientes elecciones.

Con todo, siendo consciente que he llegado a polarizar en este post a los que polarizan y a los que intentan no hacerlo, ¿tú de que lado estás?
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