20 de septiembre de 2011

El "pagès" que no araba los campos

Su guía es la luz del sol. Se levanta de la cama cuando asoma el primer rayo por la ventana y guarda sus herramientas cuando su vista ya no le permite distinguir los surcos del campo. Así transcurren sus días, uno tras otro, los 365 días del año.

Los últimos avances en las técnicas agrícolas le han permitido salvaguardar su espalda, pero no consigue desprenderse de la tierra, su vida, y piensa que si él no interfiere el proceso no tiene sentido. Es, lo que en una ocasión dijo un periodista de la revista La Gaceta Agrícola "un pagès del siglo XXI".


Un día, leyendo esta misma publicación, se entera que científicos y meteorólogos han presentado una nueva tecnología que permite predecir con un 95 por ciento de fiabilidad el tiempo que hará en una región concreta y relacionar esta información con la productividad de las tierras. Se trata de un software que puede instalarse en el ordenador con un 20 por ciento de descuento para los suscriptores de la revista. Ese mismo día se hace con él. Cómo no iba a hacerlo si es un pagès del siglo XXI.

Ya no sería necesario vivir de creencias e intuiciones. A partir de ahora, sería tan fácil como encender el ordenador y realizar sus propias previsiones meteorológicas y cruzarlas con centenares de variables. Desde ese momento, ya no recordó que el bagaje que tenía acumulado de tanto tiempo proveniente de muchas generaciones tampoco le había ido tan mal. Al fin y al cabo, sólo perdió la cosecha un par de veces en 20 años. Y por ser un hombre previsor y tener sus tierras aseguradas, no se arruinó.

Deja de levantarse de la cama a toque de rayo de sol. Ya no se le oye silbar en el campo. No recuerda qué es oler la tierra y notar la proximidad de la lluvia y el calor en el ambiente. Se olvida de su tierra y se aleja de su vida refugiándose en estadísticas y previsiones.

El software funciona de maravilla teniéndole a él pegado en la pantalla. Por contra, sus tierras pronto empiezan a perjudicarse. La maquinaria queda obsoleta y nadie se hace responsable de cambiarla. No pisa la tierra y ya no puede darse cuenta de que no está bien arada. Pero lo peor llega con una plaga de un insecto originario de tierras americanas y que el software no tenía registrado. Tarda demasiado en reaccionar y se fastidia toda la cosecha.


El periodista de "La Gaceta Agrícola" le visita para entrevistarle sobre el nuevo insecto. Es el único pagès de toda la zona que no ha reaccionado a tiempo y lo ha perdido todo. "¿Qué ha ocurrido, por qué no habló con sus compañeros? ellos encontraron rápido la manera de acabar con la plaga", le pregunta el periodista. A lo que él contesta: "sólo hice lo que se supone que debe hacer un pagès del siglo XXI".

Cuidado, no nos perdamos en las previsiones, objetivos, estadísticas y resultados inmediatos. La tecnología nos aporta mucha información y conexiones con otras personas, pero son inútiles si nos hacen ineficaces en el momento de actuar o nos resta demasiado tiempo a la acción. Como me ha dicho hoy un buen amigo "no podemos olvidar que, en el fondo, todos somos pageses".



Fotos de los óleos de Vincent Van Gogh

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