22 de febrero de 2012

El Museo de las Preguntas Inútiles

Foto de Mr Guep
Bienvenidos al Museo de las Preguntas Inútiles. Sí, no sirven para nada e incluso son irritantes, pero por su uso generalizado ya han pasado a formar parte del patrimonio de la humanidad. Han sido recogidas en cursos, sesiones y seminarios después de que hayan sido verbalizadas una y otra vez por los asistentes y hayan acabado con la paciencia de muchos en más de una ocasión.

Voy a ser su guía durante los próximos tres minutos de visita que, ya les avanzo, está estructurada en bloques siguiendo la lógica del tipo de preguntas inútiles más utilizadas. Acompáñenme pues a la primera sala que ven justo en frente.

Cuidado con el escalón, muchas personas tropiezan porque no se ve y luego siempre me lanzan la pregunta "¿y por qué no me lo había dicho antes?". Y yo les digo "ya les avisé. Esta es una pregunta inútil aún sin catalogar".

Foto de graphia
Empezamos pues por la Sala de la Incredulidad. Aquí vemos preguntas que perturban de forma constante la mente de quien las formula. Les nublan tanto las ideas que cuando son formuladas y muchas veces contestadas de forma correcta, esa pregunta sigue perturbando a la persona que la verbaliza, así que muy probablemente volverán a ser planteadas en otra ocasión.

Además, estas preguntas tienen un alto potencial de contagio, así que si se formulan en voz alta, es posible que otra persona las vuelva a hacer en otro momento. Por eso les recomiendo que no se entretengan mucho en esta sala.

Foto de Sale

Sigamos pues. En la sala de la derecha tenemos la Sala de las Ventas. Son aquellas preguntas formuladas con un claro objetivo de vender un proyecto propio. Y no sólo eso. En la mayoría de los casos se atreven además a presentar proyectos que muy poco tienen que ver con la temática de la reunión. Estudios corroboran que 1 de cada 3 empresas que se han promocionado de esta forma han sucumbido a los 2 años.

Aquí, al fondo, nos encontramos con la Sala de las Experiencias Personales. Aquí lo más significativo es la duración de las preguntas. Se alargan extremadamente con detalles insignificantes de la experiencia personal que se está contando y que además es poco ilustrativa para el resto de los asistentes.

Foto de Horia Varlan
Y terminaremos en la Sala de las Gracietas. Hay personas que creen tener un talento innato para hacer preguntas con humor. Pero no es así. Nadie se atreve a decirles que lo dejen y aprovechan los actos públicos para colar chistes malos en sus preguntas.

Finalmente decirles que el museo está recién inaugurado y están previstas futuras ampliaciones, así que les dejamos abiertos los comentarios para que ustedes puedan formular propuestas de nuevas salas que les aseguro estudiaremos minuciosamente.

Gracias por su atención. ¿Tienen alguna pregunta?

7 comentarios:

  1. Ja, ja muy buenas todas las salas y yo añado la sala de las preguntas inoportunas, aquellas que te asaltan o bien en el peor momento o en cuanto te la lanzan sabes que"no viene a cuento" Seguiré pensando, creo que podemos ampliar el museo con más aportaciones. I... La sala de las preguntas obvias?

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  2. Ninguna pregunta pero sí una afirmación ¡me ha encantado!

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  3. Haría alguna pregunta, pero he venido a hablar de mi libro, ¿me pasáis el micro? :-P

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  4. Para la siguiente remodelación, la Sala de las Preguntas Obvias y la de las Egopreguntas :-)

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  5. Mis favoritas son las que empiezan con... "bueno, más que una pregunta es una reflexión"... Y babetazo al canto! Gracias, Montse!

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