30 de noviembre de 2012

Ideas de AERCOmparte para la salud

Foto de eperales
El martes asistí a la jornada de AERCOmparte en Barcelona, mi primera vez en un evento de y para profesionales del social media. En general la experiencia fue enriquecedora, la organización acertó en la heterodoxia de temas y invitados, cosa que enriqueció el evento. Durante el desarrollo del mismo tomé algunas notas dispersas que a continuación me dispongo a plasmar llevándolas al terreno  de la salud. Aquí tenéis mis AERCOmparte recomendaciones saludables:

  • Entrena tu memoria. Cuando pienses en un nombre para tu proyecto o empresa no te olvides de pensar en Internet. Antes de hacer nada es necesario pensar qué nombre registrar, cómo y dónde. Si piensas en un nombre nuevo, hay que tener en cuenta si las posibles opciones existen o no en Internet (probarlo aquí). Si tu marca ya está registrada debes chequear si el dominio también lo está. Cuidado con las redes sociales asociadas a un nombre, deben ser de administración compartida en el caso de que confiemos en otra persona para gestionarla. Finalmente, debes ser capaz de conseguir un posicionamiento óptimo en Google (1ª página de resultados) para las palabras clave que asociamos a nuestro nombre.
  • Inspírate. La comunicación pasa por dedicar un tiempo al día a leer, pensar y escribir cosas distintas. Experimentar y sentir a través de ellas. Iker Larrinaga, responsable de comunidad del Facebook de Durex, dijo también que para tener éxito gestionando comunidades online debes provocar, generar debate, ser simple y creativo. El terreno de la comunicación en salud nos deja menos margen de maniobra pero esto no puede ser una excusa para dejar de lado las ideas que expuso Iker. No nos escudemos en la restricción para caer en lo anodino, usémosla para poner en marcha las neuronas y explorar distintas formas de comunicar nuestros mensajes.
  • Escucha con atención a los demás. En la mesa de bloggers quedó claro un mensaje: piden que las marcas se acerquen a ellos personalizando los mensajes y después de haber conocido qué tipo de actividad desarrollan. Por parte de las empresas de comunicación se impone el trabajo artesanal, más cualitativo. Como comunicadores es muy importante seleccionar de forma muy acurada los contactos que queremos establecer, actividad a la que a veces no se dedica suficiente tiempo.
  • Camina y ¡corre!. Cuando tu proyecto en Internet ya camine no malgastes el tiempo pensando por qué ningún periodista se interesa por tus éxitos. "No vayas detrás de los periodistas, haz que corran detrás tuyo", dijo Jaime Estévez. El periodista que trabaja en medios tradicionales no se encuentra ahora mismo en sus mejores momentos, las redacciones están bajo mínimos y los grandes medios parecen bastante desorientados. Esta situación provoca vacíos informativos que pueden aprovechar los bloggers. Un blogger puede llegar ahí donde no llega un periodista llenando un nicho temático muy especializado -dijo Silvia Cobo- como puede ser un tema dentro del campo de la salud.
  • Cuídate. "Aprende algo nuevo cada día, relaciónate con otras personas y lleva a cabo un estilo de vida saludable". Esta es la fórmula para una vida completa y feliz de José de la Peña. José es una persona que transmite energía serena, un lujazo haber tenido la posibilidad de saludarle.

20 de noviembre de 2012

Lo que un peludo me enseñó de unos veterinarios


Esperaba esa llamada. Sabía que llegaría ese mismo día. Descolgué y escuché cómo se hacía realidad mi premonición: Ulises estaba ya muy enfermo, le fallaba el hígado y otros órganos, ya no había nada más que hacer por él. Así que había llegado el momento de tomar la decisión de permitirle morir con dignidad.

Ulises llegó a casa hace 5 años y medio. Fue un hurón juguetón, bonachón, obediente y saltarín. Una delicia y un auténtico placer haber compartido este tiempo con él. Un animal que se ha adaptado completamente a nuestro estilo de vida, a nuestros horarios, a nuestras rutinas. Muchos son los momentos que quedan inmortalizados en mi memoria de sus correteos por habitaciones y pasillos, donde aún me parece que asomará su cabecita pidiendo juegos.

A Ulises lo trataban en el Hospital Cínic Veterinari de la UAB. El pequeño peludo era el paciente y yo en parte pues también ya que durante estos años de visitas, pruebas e intervenciones eres un intérprete humano delante del veterinario e intentas empatizar con lo que le ocurre al animal. Al principio es complicado pero luego, a medida que vas conociendo los comportamientos del peludo, la cosa va mejorando. Así, cuando Ulises era bebé y me preguntaban "¿Qué tal ha hecho estos días las cacas?" tardábamos 5 minutos en saber si las hacía bien o mal. Suerte que poco a poco fuimos mejorando... Al fin y al cabo se trata de un engranaje impulsado por la escucha activa entre responsable y veterinario, que en nuestro caso creo que ha funcionado muy bien. En ocasiones había pensado que para los veterinarios no debe ser nada fácil, si ya existe un enorme agujero a veces en la comunicación entre profesional sanitario y paciente humano, imagínate teniendo como interlocutor a un humano interpretando los síntomas de un pequeño peludo. Por eso me fascina la paciencia y templanza de estos profesionales.

En la recta final, cuando las cosas empezaron a ponerse feas, los veterinarios no dejaron de buscar soluciones para Ulises y de darnos ánimos a los humanos. Fueron muy importantes una cosa y la otra para llevarlo bien. Con la información clara y entendible y las distintas opciones expuestas, pensando en la calidad de vida del pequeño peludo, para mi los últimos instantes fueron un agradecimiento doble: por haber disfrutado todo este tiempo con Ulises y porque los profesionales que lo trataron lo hicieron de forma afablecariñosa. Y también fueron así conmigo. 

Gracias Jaume y Laura por vuestra labor. Y gracias también al resto del equipo de profesionales y estudiantes del Hospital Veterinari de la UAB. Sin duda, para nosotros fuisteis los mejores veterinarios que pudimos tener.

Y a ti, pequeño juguetón, espero que estés pegando botes detrás del arcoiris, ahí donde dicen que van todos los animales cuando nos dejan.

13 de noviembre de 2012

Avestruces que la toman con las palomas

Foto de Adriano Agulló
Ya las conocemos como "las palomas de ciudad". Estamos tan acostumbrados a verlas merondear por las calles que si faltaran nos resultaría extraño, nos faltaría algo. En Barcelona existe un lugar mítico para estas aves, su catedral. Se trata de la plaza de Cataluña. En ella se dan cita cada día decenas de ejemplares alados que disfrutan de unos manjares en forma de pequeñas bolitas negras que les proporciona la gente. Los fines de semana los más pequeños se deleitan persiguiéndolas, haciéndolas levantar el vuelo para luego acercarse a ellas con una mano bien abierta y llena de semillas, a modo de reconciliación.

Hubo un momento, que no viví, en el que las palomas decidieron medrar en la ciudad. Desde entonces, han sido distracción de pequeños y ancianos, odiadas por sus excrementos y su brbrbrbr. Para otros como Julius von Bismarck y Julian Charrière "es agradable convivir con ellas" y se han decidido a pintarlas de colores para enmascarar su plumaje gris, que creen no beneficia para nada a su imagen. Existen también grupos organizados como es el caso de Corazón de Paloma, para dar asistencia y cuidados a estos animales, que suelen cargar con la ira y desesperación de muchos ciudadanos.

No hay estudios científicos que lo demuestren, pero creo que no me equivocaría si afirmara que las palomas que forman parte del paisaje urbano son más odiadas que queridas.

Ahora os invito a cambiar esas palomas de ciudad por avestruces. Angelo Accardi hizo este ejercicio en varios lienzos y este es uno de ellos:


Grandes aves que se pasean tranquilamente por la ciudad, que ni se inmuta por su presencia. Se sienten cómodas en mitad de la calzada, como las palomas. Mostrándonos estas avestruces de ciudad Accardi logra construir un espejo delante del observador, que te hace identificarte con esas aves, todas de igual color y expresión facial, que se dirigen como autómatas hacia algún lugar, día tras día. ¿Somos nosotros avestruces de ciudad que vivimos abstraídos por nuestra rutina y metemos la cabeza bajo tierra ante la desigualdad social que nos rodea?

¿Somos avestruces que cargamos nuestras frustraciones y problemas sociales a las débiles palomas?
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