4 de enero de 2010

El Nueva York de las cosas pequeñas


Le he dado algunas vueltas a publicar este post en un blog sobre salud y ciencia. Pero hasta la fecha ésta es mi única ventana a Internet que me permite extenderme y finalmente he pensado: ¿qué hay más saludable que pasar una semanita en Nueva York? Y más si se trata de las fiestas navideñas, me he ahorrado de los atracones de comida y la ansiedad de las compras a última hora. Y wuala! ¡aquí está el nexo de unión con este blog!

Nueva York me ha parecido una ciudad tan tremendamente interesante que no quería dejar pasar la oportunidad de contaros algunas de mis sensaciones, que quizá os puedan servir de inspiración.

Antes que nada, deciros que para mí lo más espectacular de NYC no se centra en las grandes luces que “venden” las agencias de viaje: el fin de año en Times Square, el súper árbol del Rockefeller Center o la ascensión a la estatua de la libertad. En esta ciudad estas cosas que parecen tan grandes, se entremezclan al mismo nivel, de forma mágica, con la sonrisa de una señora anciana un domingo soleado en Harlem, el descubrimiento de una playita desierta al lado del puente de Brooklyn desde la que se observa un Skyline perfecto, el encontronazo con un templo que en su interior alberga un buda gigante en el barrio de Chinatown o coger un ferry gratis a Staten Island, junto con los locales, y disfrutar de unas vistas fantásticas de la estatua y la ciudad.

Nueva York te pide a gritos ser descubierta a pie. Hasta parece que perderse sea una obligación. En nuestro paseo por la zona financiera aún no habíamos visto la zona cero y de pronto nos sentimos atraídos por una pequeña capilla entre rascacielos. Entramos y enseguida el silencio y el recuerdo del sufrimiento por el 11S se apoderó de nosotros. Ese pequeño espacio se utilizó como centro de socorro durante los días nefastos después de los atentados, y se contaba con gran emotividad en una pequeña exposición. A continuación, salías a fuera, a un pequeño cementerio y de fondo, veías el gran solar de las torres gemelas (ahora en pleno apogeo de trabajo). Ese pequeño cementerio, oscuro entre edificios gigantes, como antesala de lo que ocurrió allí en 2001.

Nueva York son muchas ciudades en una: mil microclimas, todas las culturas, todo tipo de restaurantes. Aquí todos somos bienvenidos y sus habitantes parece que tienen un pasado interesante que contar. Al principio da la sensación que la majestuosidad de los edificios vaya a eclipsar todo lo demás pero al poco tiempo te das cuenta que el caldo de cultivo de la gente es más grande que los rascacielos.

Me gustaría acercaros algunos de los 1.000 momentos especiales vividos:

La playita de NYC (en la foto del post): gracias al Foro de Nueva York, apunté cómo llegar a esta playita del barrio de Brooklyn (cruzando el famoso puente). Espectaculares vistas y sitio tranquilo, relajado y muy especial. Genial y romántico y una auténtica pasada para los amantes de la fotografía.

Gran experiencia de marca: la tienda Abercrombie de la 5º avenida. No se ve nada desde fuera y cuando entras… ambientación de discoteca, chicos y chicas wapos bailando al son de la música y sonriendo a tutiplén. Algunos de ellos sólo se dedican a bailar y reír. Otros, lanzan perfume de forma constante… todo ello crea un apoteosis tal que esta tienda era la sensación de la 5ª. Y la gente no sólo entraba a mirar… la mayoría salían con bolsas llenas de compras!

El look del momento de las chicas: botas UGG marrón clarito, leggins y camisa ancha por encima. ¡Había cola en la tienda UGG! A 140 dólares el par. Pensé en comprarme unas pero sólo me las hubiera puesto allí, ¡en Barcelona seguro que te asas del calor!

Subir al Empire State de noche… y al Top of the Rock de día: no tienen nada que ver las vistas de la ciudad de noche y de día. Son tan diferentes… ¡y vale la pena disfrutarlas las dos! Así como también tiene su encanto disfrutar de Central Park de día… y de noche!

Dejarte llevar por la música de los cantantes de calle: Oyes auténticas maravillas, dentro del metro y fuera… con el frío que hace en diciembre! Por cierto, cada viaje tiene su banda sonora, y la mía para éste es “Empire State of my mind” (os dejo al final de todo el vídeo).

Ahora son más de las nueve de la noche en España. Las 15 horas en NYC. Allí estaría disfrutando de las últimas horas de sol del día. Y pensando: quiero que el tiempo se detenga y este instante no termine nunca.

¿Has viajado o vivido alguna vez en NYC? ¿Cuál ha sido tu experiencia? Me encantaría que me la contaras…
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